Sin gas para consumo interno

Para levantar el ánimo en medio de los acontecimientos de Bagua, el 12/06/09 los diarios indicaban que las reservas de gas de Camisea (Lotes 56 y 88) habían aumentado hasta 17.4 TCF (equivalente a TPC (Tera Pies Cúbicos estándar) o billón de pies cúbicos estándar), lo que se hallaba documentado en un impublicable informe de 400 páginas, lleno de cuadros ininteligibles. La noticia traía una mescolanza de cifras sin poder aclarar conceptos.

| 17 setiembre 2009 12:09 AM | Economía | 1.3k Lecturas
Sin gas para consumo interno
El Ministerio de Energia y Minas usó cifras sin comprobar para indicar que había reservas aseguradas.
Desmienten a Kuczynski. Cambiaron condiciones de contrato para facilitar exportación.
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Ese mismo día el MEM se apresuró a publicar su Nota de Prensa 210-09 (Notihoy 4479), cuya introducción señalaba que: el 28/02/2009 (es decir, casi 4 meses atrás) “el consorcio Camisea hizo entrega oficial al Ministerio de Energía y Minas del informe de Certificación de las Reservas de Hidrocarburos Líquidos y de Gas Natural correspondiente a los lotes 88 y 56 elaborado por la empresa Gaffney, Cline & Associates” y que “… el informe confirma los volúmenes del potencial de gas original en sitio presentado por Pluspetrol en el Libro de Reservas de diciembre del 2008, el cual es del orden de los 18 TCF”.

La propia Nota de Prensa señalaba que las Reservas Probadas certificadas se habían ido incrementando cada año, “llegando a un incremento del 26% con respecto a la certificación del año 2006”. Contenía un cuadro mostrando que, entre ambos lotes, dichas reservas habían sido 6.96 TCF el año 2006 y 8.8 TCF el año 2009. Un mes después, el Informe de Perupetro N° CONT-GFST-1507-2009 del 23/07/09, señaló que las Reservas Probadas de gas natural conjuntas de los lotes 56 y 88 tuvieron la siguiente evolución, medida en billones (TCF) de pies cúbicos estándar (Ver cuadro):

Como para financiar proyectos las únicas cifras válidas son las de reservas probadas certificadas, desde el año 2006, reiterativamente, el Colegio de Ingenieros del Perú le había pedido al MEM que hiciese certificar las reservas, sin respuesta. Nadie imaginaba que, aunque no fue hecha por un experto independiente del consorcio Camisea, la certificación sí existía y que existió desde el 2004; que se efectuó a pedido del propio consorcio; y que éste la había entregado al MEM. El MEM debe explicar al país por qué ocultó las cifras y bajo qué criterio las sustituyó por valores especulativos, que permitieron la exportación en desmedro del consumo interno.

Conocer la información real implica: (i) que el proyecto de exportación nunca fue viable con las reservas reales; y (ii) que para viabilizarlo, se mintió sistemáticamente al país y a las instituciones crediticias, “inflando” las reservas; (iii) que los funcionarios del MEM a cargo del tema y los directivos del proyecto exportador conocieron las cifras reales; y (iv) que la situación abre la vía para anular el contrato, pidiendo rendición de cuentas y procediendo por la vía legal, sin atropellar ni desconocer derechos.

El juego con las cifras de reservas explica el cuidado que se tuvo, estudiada y planificadamente, muy profesionalmente, con pleno conocimiento de lo que se hacía, para modificar el marco legal y los contratos existentes, cambiando (1) la prioridad del mercado interno y (2) los precios mínimos a pagar por el gas, a fin de engendrar el proyecto exportador, a costa de traspasar al país los 2 riesgos básicos del negocio: (i) el de insuficiencia de reservas, a costa del mercado interno; y (ii) el de caída de precios internacionales, traspasado al fisco peruano, con cargo a su recaudación por regalías e impuesto a la renta a ser pagado por el gas, en desmedro del canon de los Gobiernos Regionales y del fondo que otorgan las regalías a las FF.AA. del Perú.

Ambos efectos, recaerán sobre el consumidor nacional: (i) tendrá que sustituir energía barata por energía cara; y (ii) tendrá que cubrir los ingresos que el fisco no recaude. Nuestro desarrollo económico pasa a la situación en que quedó el de Chile cuando Argentina le restringió el suministro de gas natural.

Cada vez que se cuestionaba la viabilidad del proyecto de exportación por: (i) insuficiencia de infraestructura de procesamiento; (ii) insuficiencia de capacidad de transporte; (iii) limitación por capacidad de producción; (iv) insuficiencia de reservas de gas; y (v) dudosa rentabilidad, aparecían mágicamente “nuevas” reservas, próximas a ser encontradas, justificadas por videntes. El Informe del IFC que aprobó el crédito al proyecto de exportación señaló como punto débil la preocupación por el poco nivel de reservas de gas, pero lavó la conciencia diciendo que el gobierno de Perú (Notihoy 3546) anunciaba que se contaba con 30 TCF y gas para 40 años, “suficiente para nosotros, para nuestros hijos, nietos y bisnietos”.

Por Carlos Herrera Descalzi


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