Para ministro de Agricultura el problema es el minifundio

Según Milton Von Hesse en algunas regiones existe una tendencia excesiva a la fragmentación de propiedad, pero no dice nada sobre la alta concentración de tierras de dos empresas en proyectos como Olmos o Chavimochic.

| 13 octubre 2012 12:10 AM | Economía | 4.1k Lecturas
Para ministro de Agricultura el problema es el minifundio

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INICIATIVAS

Existen actualmente dos proyectos de ley en el Congreso de la República presentados con el objeto de fijar un límite máximo a la propiedad de la tierra agrícola. En resumen, uno de ellos propone un tope de 25 mil hectáreas para todo el territorio nacional, mientras que el otro sugiere límites diferenciados: para la costa, 10 mil Ha; en la sierra, 5 mil Ha; y en la selva, 20 mil Ha.
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Pese a que existe evidencia -como en el caso de la subasta del proyecto Olmos en que el Grupo Gloria se adjudicó el 70% de un total de 28 mil hectáreas- de la alta concentración de tierras en manos de pocas empresas; el ministro de Agricultura, Milton Von Hesse, afirmó que antes de hablar de un límite a la propiedad de tierras es necesario realizar un catastro rural.

“El tema de tierras es un tema complejo cuyo análisis va mas allá del límite de una parcela. En la medida que no se tenga un catastro, un buen sistema de titulación y un sistema de registro, no habría posibilidad de poner límites”, aseguró el ministro.

Incluso para el ministro Von Hesse en el Perú existiría un proble-ma de minifundio. “En algunas regiones del Perú hubo una tendencia a la excesiva fragmentación de la tierra. El tamaño de la propiedad es de una hectárea”, indicó.

Sin embargo, el ministro parece desconocer que en la segunda subas-ta (realizada en el primer trimestre de este año) de tierras del proyecto de irrigación Olmos se batió un record de concentración de tierras establecido por Chavimochic.

En el caso de Olmos, en menos de un año, de las 28 mil hectáreas su-bastadas el 70% ahora le pertenece al Grupo Gloria y la empresa Parfen S.A. Mientras que en el proyecto Chavimochic, las empresas Camposol y Compañía Minera San Simón, se adjudicaron el 35% de un total de 46 mil hectáreas pero en un proceso de subasta que duró 18 años.

A pesar de esto, el ministro de Agricultura consideró que el catastro rural permitirá conocer si en el Perú hay un problema de latifundio o minifundio.

A FAVOR DE LÍMITES
¿Por qué debe haber un límite a la concentración de tierras? Según el investigador de Cepes, Jaime Escobedo, en el Perú, la tierra es un recurso escaso: según el Banco Mundial (2009), la cantidad de tie- rras cultivables por persona alcanza en el país apenas 0,13 de hectárea, muy por debajo de otros países de América Latina: Argentina (0,77), Paraguay (0,60), Uruguay (0,56), Bolivia (0,38) y Brasil (0,32).

“Sobre este recurso escaso se está dando actualmente un proceso de concentración de la tierra: solo en el periodo comprendido entre 1996 y el 2010 se han realizado compras que totalizan 325 mil Ha, sumando las tierras adjudicadas por gobier-nos regionales, por los proyectos de irrigación, por las empresas azucareras y las adquiridas a través del mercado de tierras (Remy y de los Ríos 2011). La mayor parte de e-llas se encuentran en la costa, por lo que estas adquisiciones deben representar más de un tercio de las tierras de cultivo de la región (aproximadamente 760 mil Ha)”, subrayó Escobedo.

PROBLEMAS DE LA CONCENTRACIÓN
Según Escobedo, en el país la alta concentración de tierras en pocas manos tendría efectos negativos en la seguridad alimentaria.

Explicó, que se estima que al 2021 el Perú superará los 33 mi-llones de habitantes, entonces para proveer de alimentos a este conjunto de personas se necesitaría, según el investigador, incrementar los rendimientos físicos por hectárea, ampliar la frontera agrícola o aumentar las importaciones.

“El hecho es que la ampliación “formal” de la frontera agrícola -básicamente en la costa, como el proyecto Olmos- no tiene por objeto producir alimentos para el consumo interno, sino que está orientada más bien hacia la agroexportación y, paulatinamente, a la producción de “cultivos comodín”; es decir, a aquellos cultivos que pueden servir, alternativamente, como alimento, forraje y combustible, según las rentabilidades del momento. Típicos ejemplos son la caña de azúcar, la palma aceitera y, en otros países, también la soya y el maíz”, afirmó.

Para alimentar a la población en el año del bicentenario de la independencia (2021), estimó, el Perú necesitaría entre 434 mil y 1,3 millones de nuevas hectáreas destinadas exclusivamente al consumo nacional.

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