Orden pesquero de Rafael Rey en debate

Algunas personas bienintencionadas han opinado que, aunque no les guste el ministro Rey, algo tenía que hacerse para ordenar el sector pesquero, con lo que se supone que los límites por embarcación definidos por el DL 1084, algo efectivamente harán para proteger la biomasa frente a la presión de una flota sobredimensionada y las ansiedades de los dueños de los barcos por lograr la mayor captura posible en el más corto espacio de tiempo.

Por Diario La Primera | 06 jul 2008 |    
Orden pesquero de Rafael Rey en debate
Decreto es un camino de concentración de la propiedad.
Explicaciones del ministro sobre necesidad del decreto de cuotas individuales no convencen.

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A RECORDAR

Las explicaciones de Rey muestran que estamos ante un tipo de orden que confirma que los ordenamientos no son abstractos ni neutrales, y donde lo moderno, lo viable y ahora lo ordenado depende de la cantidad de dinero. Los demás que vendan o cierren.

Es una falacia en el razonamiento, ya que asumimos que Rey realmente quiere ordenar, porque así lo dice, después de haber contribuido intensamente al desorden con incontables permisos para nuevas embarcaciones, cuyos dueños y trabajadores son ahora sus hinchas, tras haber permitido que permisos para consumo humano se usen para harina y luego de fallidas campañas de control que imponen sanciones que luego se perdonan, especialmente a los barcos de las grandes empresas.

Ese Rey desordenador funcionaba al servicio de un pequeño grupo de propietarios de la Sociedad Nacional de Pesquería, que afirman representar la “mayoría del sector”, porque tienen el mayor número de los barcos (el exceso) y plantas industriales, así como los más fuertes capitales y deudas, ¿habrá cambiado de la noche a la mañana y está en condiciones de “ordenar”, sin dar preferencias a unos sobre otros? Eso es lo que deberíamos preguntarnos.

Hay formas de empezar a dar orden. Por ejemplo: (1) la propuesta de exigir que los barcos incluyan sistemas de frío para el pescado, que reduciría la capacidad de bodega del conjunto en más o menos 50%, y a cambio elevaría la calidad del producto que se entrega para hacer harina, mejorando los precios que se reciben del mercado internacional; (2) cumplir los planes de traslado de parte de la producción a consumo humano, generando sistemas de conservación y procesamiento en el interior del país, especialmente en las zonas de mayor pobreza y desnutrición, en vez de seguir haciendo demagogia con carritos anchoveteros en Lima; (3) identificar las naves por antigüedad y validez de permisos, de manera de sancionar los casos de incorporación indebida a la pesca industrial.

Nada de esto hace Rey. Su decreto legislativo, forzadamente incluido como tema de TLC, reparte la cuota global entre todos los barcos, con la idea de que las empresas se transferirán unas a otras sus cuotas y que se podrá comprar la cuota de los pequeños y medianos que encuentren más rentable dinero en efectivo que seguir pescando. Así se dice que se paralizarán un número de barcos y habrá más orden y tranquilidad en los mares. Obviamente se evita decir que la cuota será mucho mayor para el que tenga más barcos y de mayor tamaño, que además podrá comprar a otros. ¿Estamos mintiendo cuando afirmamos que es un camino de concentración de la propiedad?

Raúl Wiener
Redacción


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