Notas sobre el extractivismo peruano (I): La tropelía del Consejero Talavera

De acuerdo con Acemoglu --WhyNationsFail, 2012-- las instituciones son extractivistas cuando no incentivan la innovación, cuando erosionan la democracia, cuando evaden la fiscalización y favorecen el desarrollo de la corrupción. Estas instituciones coexisten con instituciones económicas extractivistas que operan extrayendo rentas, sin transformar ni innovar, y que rechazan la regulación de los mercados. Sus beneficiarios son los principales enemigos de la inclusión política y económica.

| 26 enero 2013 12:01 AM | Economía | 1.8k Lecturas
Notas sobre el extractivismo peruano (I): La tropelía del Consejero Talavera
ABUSO DE PODER
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Extractivismo en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM)
El extractivismo político y económico persiste en nuestro país desde la colonia. No se respeta los derechos ciudadanos y hay una estructura de incentivos contraria a la meritocracia, a la innovación y al desarrollo institucional.

Un ejemplo de extractivismo es lo ocurrido con el reciente concurso para el puesto de jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Las fases de este concurso y sus ponderaciones anunciadas por resolución del CNM, fueron: 1) examen escrito (20%), 2) evaluación del currículo (30%), 3) evaluación del plan de trabajo (20%), y 4) entrevista personal (30%). Las calificaciones de las fases 1 y 2 se encargaron a una comisión, con participación de ESAN, y sus resultados fueron publicados en la página WEB del CNM sin mayor dilación. La calificación de las fases 3 y 4 –realizadas el 15 de enero-- estuvo a cargo de seis de los siete miembros del CNM. El ingeniero Gonzalo García Núñez se abstuvo de participar en todo el proceso de concurso por propia voluntad, dando muestras de integridad moral, pues tenía algunos conocidos entre los concursantes.

Los citados seis consejeros --sin conocimientos ni especialidad en planeamiento estratégico y menos en ciencia política--, perjudicaron a la candidata doctora Carlota Casalino Sen, quien obtuvo un puntaje promedio de 82.44, el más alto de las fases 1 y 2 del concurso. Estos seis consejeros, que no publicaron sus calificaciones a cada uno de los concursantes, favorecieron a Mariano Cucho Espinoza. En el examen escrito don Cucho obtuvo 66.7, ligeramente mayor que la nota mínima aprobatoria de 66.66 puntos. ¿Algún profesor universitario de Economía y Administración que haya leído los planes de trabajo y haya visto la entrevista personal, sería capaz de calificar a don Cucho con una nota mayor en casi 17 puntos que la que le correspondería a la doctora Casalino? Si le hubieran puesto una nota inferior en 10 puntos, ella habría ocupado el primer lugar.

Lo que queda claro es que el concurso de marras que dejó el 50% de su resultado a discreción de los seis integrantes del CNM, sirve –como en toda institución extractivista--, para ocultar o rellenar su ausencia. En realidad no hay concurso. Y, lo que es peor, la ausencia de transparencia (pues no se ha publicado el detalle de las calificaciones) no es causal para impugnar la decisión del CNM. Su reglamento dice: «El acuerdo adoptado es inimpugnable». Las instituciones extractivistas no favorecen la auditoría ciudadana, no fortalecen el servicio civil con personal idóneo y calificado, no innovan y, por supuesto, practican la corrupción y el tráfico de influencias.

La tropelía del consejero Pablo Talavera Elguera
El abuso de poder y la falta de respeto al Estado de Derecho es otra de las características de las instituciones extractivistas. En la entrevista personal, el señor Pablo Talavera del CNM, cometió una infracción que no fue ni censurada ni amonestada por sus pares. Este señor amenazó a la doctora Casalino con condicionar su voto si no le decía el tipo de relación que ella mantenía con Félix Jiménez. Orondo pontificaba su preocupación por la autonomía de la ONPE, la misma que supuestamente peligraría de estar ella relacionada con el responsable del Plan de Gobierno La Gran Transformación.

Talavera convirtió la entrevista en un juicio, pero situándose fuera del Estado de Derecho y de las normas que establecen los requisitos para ser jefe de la ONPE. Siendo un abogado, puso en duda públicamente la integridad profesional, ética y moral de la doctora Casalino. Hizo prácticamente una acusación temeraria que está tipificada en el artículo 402 del Código Penal como denuncia o acusación calumniosa. Quería inmiscuirse en la vida privada de una concursante, violando sus derechos constitucionales. El abogado Talavera ignora, además, que la ley no restringe el derecho a la participación política de las personas vinculadas al Jefe de la ONPE ni exige que el Jefe de la ONPE deje de ejercer el cargo por tener algún pariente o vinculado participando en política.

Todorov dice que «la democracia genera por sí misma fuerzas que la amenazan». Por eso hay que estar alertas. Efectivamente, la mediocridad, la corrupción, el privilegio y la inmoralidad enquistados en las instituciones del Estado, son los enemigos de la democracia en nuestro país. Inmiscuirse en los asuntos privados de los ciudadanos es una violación a los principios democráticos y al Estado de Derecho. Ante esta violación no se puede guardar silencio.

A modo de conclusión
Todorov dice que «la democracia se caracteriza no solo por cómo se instituye el poder y por la finalidad de su acción, sino también por cómo se ejerce». Es una obligación de los ciudadanos, por lo tanto, imaginar mecanismos de control y evaluación constitucional no solo de los gobernantes, sino también de instituciones como el CNM que nombran jueces y autoridades del poder electoral.


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