Lo que se viene en Europa

Casi todos los países de la Unión Europea tienen deudas públicas casi impagables. Tras el anuncio de planes de ajuste en todo el continente, aumento de la edad para jubilarse, reducción de salarios y recorte de beneficios sociales todo indica que Europa está desmontando su estado de bienestar y aún así no podrá pagar sus deudas.

Por Diario La Primera | 17 jul 2010 |    
Lo que se viene en Europa
Europa está ajustando salarios, pensiones, beneficios sociales y servicios públicos para pagar su gran deuda.

Las economías europeas están tan endeudadas que hoy podemos denominarlas “países ricos altamente endeudados”, parodiando el calificativo que se acuñó en la década de los ochenta para denominar a los países del sur, en los que se contaban varias economías latinoamericanas, cuando desde el centro del poder mundial se nos llamaba “países pobres altamente endeudados”, ofreciéndonos ayuda a cambio de agresivos paquetes de ajuste presupuestario que nos arrebataron la seguridad social, los derechos y los salarios dignos. Pero ahora parece que se voltea la torta y aunque el problema no es solo europeo, pues EEUU y Japón están más endeudados aún, es en el viejo continente donde la población ya está pagando por una crisis que se gestó en las entrañas del poder financiero mundial.

Y así, la semana pasada, la Comisión Europea propuso a los 27 países que integran la Unión que eleven la edad de jubilación a 70 años; el miércoles último Francia acordó formalmente elevarla a 62 años y hace unos días restringió los beneficios fiscales para las familias en las que había estudiantes. Del mismo modo, Alemania aplicó a inicios de mes un plan de austeridad para ahorrar 80 mil millones de euros, y en Inglaterra el primer ministro, David Cameron, aseguraba que la causa del problema es que su país ha vivido por encima de sus posibilidades y que todos los ciudadanos van a verse afectados por recortes.

Todo apunta a un cambio de vida en Europa que implica terminar de desmontar el estado de bienestar y hacer pagar a los trabajadores por la especulación financiera. Pero ¿cuál es la causa de esta situación?, ¿por qué las economías que parecían tan sólidas son tan vulnerables? Por ejemplo, para la derecha latinoamericana el tema es sencillo: los países europeos están en crisis por populistas, es decir por financiar los derechos de la población, y así vemos a Alan García pretendiendo dar lecciones a España de cómo manejar la economía, que no es otra cosa que la aplicación a raja tabla del programa del Fondo Monetario Internacional que pide cortes en el apoyo gubernamental a la salud, a las pensiones y a una buena cantidad de servicios públicos, junto con la desregulación del mercado laboral (hacer más fácil los despidos).

Esta crisis que no solo atraviesan Grecia, España, Irlanda y Portugal, sino también los grandes como Francia, Inglaterra y Alemania, tiene su génesis en la crisis financiera de los EEUU de mediados del 2007, pues se contrajo el crédito, se afectó el comercio y lógicamente se pasó de una crisis del ámbito financiero, a una crisis económica (comercio) y por ende a una crisis fiscal (menos impuestos). Si a ello le sumamos los planes de estímulo que hizo que estas grandes economías destinaran enormes cantidad de dinero para salvar a los bancos e impulsar el crédito, ya tenemos más completo el panorama. Pero hay un detalle adicional, pues para muchos analistas hay en marcha un ataque contra el euro que se gestó por banqueros estadounidenses y las centrales de riesgo que se ubican en ese país, y que se materializó en bajarle la calificación a las economías mediterráneas (haciendo más caro su financiamiento), y vendiendo en las bolsas de valores los papeles de deuda de esos países para terminar de crear el pánico. El objetivo: impedir que ante la devaluación del dólar y su crisis como moneda de reserva mundial (al ser la moneda de la economía más endeudada del mundo), se posicione al euro como la moneda que la sustituya. Y es que por mantener el poder económico, no importa mandar al diablo a los pueblos.

La trampa ideológica ineficaz
La lógica por la que el costo de la crisis se refleja en recortes presupuestales relacionados con derechos de las personas en lugar de poner en la cola a los bancos y que se entre en una moratoria de la deuda, constituye una gran trampa ideológica que en América Latina conocemos bien, pues la salida que le dimos en la región a la crisis de la deuda de los ochenta fue justamente reducir drásticamente el gasto público en lugar de hacer pagar a los verdaderos responsables.

De esta manera, los debates de los grandes medios europeos están orientados a cosas como que la unión monetaria en Europa (euro) debió incluir la armonización de políticas presupuestarias, o que hay muchos profesionales no han pagado los impuestos que debían como los médicos en Grecia, desviando la atención del factor principal y tratando de dorarle a las clases medias y los más pobres que al fin son los que pagaran la cuenta.

Pero así con todo, el ajuste presupuestario que reduce beneficios sociales, la elevación de la edad para obtener una pensión, el recorte en los salarios públicos y todas las medidas que se puedan tomar en ese sentido, no alcanza para pagar deuda que en muchos casos son del mismo tamaño que la producción. La deuda europea y de la mayoría de los países del norte es tan grande que no sería descabellado pensar en que se pueda venir una moratoria generalizada de la deuda, es decir lo que era impensable para los países del sur décadas atrás, paradójicamente es una posibilidad bastante cercana en la crisis de la deuda que hoy atraviesan los países más ricos. Solo los intereses de la deuda europea a pagar en los próximos 5 años, son mayores a todos los ajustes que se puedan hacer en sus presupuestos públicos. Es decir, que la trampa ideológica solo buscaría dar tiempo a la banca internacional para sacar el máximo provecho antes que muchos países se empiecen a declarar en bancarrota, aunque los neoliberales digan que un país nunca quiebra. Corren las apuestas.

Carlos Bedoya
Redacción

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