Las causas del fracaso de la ronda de Doha

Los 40 ministros que fueron reunidos en Ginebra para salvar las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) aún se están recuperando de la conmoción que les supuso la ruptura de las conversaciones, el 29 de julio, después de nueve días de vaivenes.

Por Diario La Primera | 12 ago 2008 |    
Las causas del fracaso de la ronda de Doha
(1) Mecanismo de Salvaguardia Especial como el punto de fricción de todas las negociaciones. (2) Crisis en Asia y America Latina. (3) Estados Unidos no quiso abordar el tema del algodon.
Estados Unidos prefirió continuar deprimiendo el comercio de los productores de África y América Latina.

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A RECORDAR

¿Qué ocurrirá cuando la OMC reanude sus sesiones después del receso de agosto? Nadie puede predecirlo. Se especula que continúen celebrándose algunas reuniones, pero el espíritu de las conversaciones murió porque Estados Unidos estará preocupado con sus elecciones presidenciales. Todo indica que no sucederá nada hasta que asuma el nuevo presidente y se instale el nuevo Congreso el año próximo. Para entonces también podría haber cambios en los gobiernos y ministerios de otros países.

Se lograron avances en una serie de temas, pero en varios de los medulares las negociaciones entre los siete principales socios del comercio mundial (Estados Unidos, la Unión Europea, India, Brasil, China, Australia y Japón) se estancaron. Un texto de compromiso redactado por Lamy resultó muy frágil, ya que India y China no estuvieron de acuerdo con partes importantes del mismo.

Cuando llegó el final, Estados Unidos señaló al Mecanismo de Salvaguardia Especial como el punto de fricción de todas las negociaciones. La mayoría de los países en desarrollo querían este mecanismo para proteger a sus agricultores ante los aumentos súbitos de las importaciones agrícolas. Les permitiría aumentar los aranceles por encima de la tasa obligatoria en caso de que los precios de las importaciones de los productos agrícolas cayeran por debajo de ciertos niveles, o los volúmenes se ubicaran por encima.

La representante de Comercio de Estados Unidos, Susan Schwab, argumentó estarse defendiendo de los proteccionistas encabezados por India y China, a los que acusó de querer aumentar sus aranceles. Quienes participaron en la reunión del Grupo de los siete se sorprendieron de la tenacidad con la que Schwab insistió en una activación irracionalmente elevada de ciento cincuenta por ciento (del volumen base de las importaciones) como requisito para poder recurrir al mecanismo especial.

Según la opinión más generalizada, Estados Unidos no quería enfrentar la cuestión del algodón, el siguiente punto de la agenda una vez que se resolviera el Mecanismo de Salvaguardia Especial. Como Estados Unidos había aceptado reducir en un setenta por ciento las subvenciones agrícolas causantes de distorsión del comercio, hubiera tenido que rebajar las del algodón más de ese porcentaje, ya que había acordado que las mismas se reducirían más que la tasa promedio.

La Ley Agrícola 2008 de Estados Unidos estipula que las subvenciones al algodón se mantendrán o aumentarán en los próximos cinco años. Por eso, hubiera sido imposible para Schwab ofrecer una reducción importante de estas subvenciones, que continuarán generando precios artificialmente bajos, deprimiendo el comercio y los ingresos de los productores de África, Asia y América Latina. En ese caso, la responsabilidad del fracaso de las negociaciones de la OMC hubiera recaído directamente en Estados Unidos, quedando como el villano que protege la riqueza de unos pocos miles de algodoneros mientras millones de productores languidecen en la pobreza.

Pese a que la representante de Comercio de Estados Unidos cargó las tintas en el potencial proteccionista del Mecanismo de Salvaguardia Especial, su propio país es un usuario frecuente de las salvaguardias. Como declaró la ministra de Comercio de Indonesia, Mari Pangestu, quien encabezó la lucha por este mecanismo: “Es como acusarnos de un delito que no cometimos”.

Es difícil que las negociaciones se reanuden sobre las mismas bases que antes del colapso, y hasta podrían irse extinguiendo. Pero la OMC tiene una ya larga historia de resistencia. Tal vez un día se active el botón de “encendido” y las conversaciones se pongan nuevamente en marcha.

Martin Khor es director de Third World Network (TWN). Este artículo es una versión editada del original publicado por Agenda Global, que circula como suplemento de medios de prensa de América Latina.

Por Martin Khor


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