El círculo vicioso del boom minero en el Perú

Con mucha preocupación debemos tomar los peruanos los reportes e informes realizados por las empresas del sistema financiero en las últimas semanas, que señalan que este año la producción de cobre crecerá más de 14 por ciento. Esto porque en los últimos siglos el progreso económico y la reducción de la pobreza en el mundo estuvieron liderados por la adopción de nuevas tecnologías, el crecimiento de las exportaciones de productos industriales y no de productos tradicionales mineros.

| 02 marzo 2013 12:03 AM | Economía | 3.3k Lecturas
El círculo vicioso del boom minero en el Perú
Hernán Briceño dice que el crecimiento económico es por exportación de productos con valor agregado.
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Esto también de acuerdo con el reporte de “Difusión Tecnológica en el Mundo en Desarrollo” del Banco Mundial (2008).

Es decir, es la producción y exportación de productos con valor agregado y contenido tecnológico lo que explica la mayor parte del crecimiento económico de los países y la reducción de la pobreza. Por lo que más satisfactorio es informar al país acerca de la evolución de nuestra producción y exportaciones de productos industriales, especialmente de aquellos con alto contenido en investigación y desarrollo. No ganamos mucho si las exportaciones de nuestras materias primas (minerales, petróleo y derivados, pesqueros y agrícolas) aumentan año a año, por el contrario es preocupante.

A partir de un trabajo de investigación que vengo realizando en la Universidad de Maastricht – Holanda, de una muestra de más de 150 países desde el año 1980, encuentro una correlación negativa entre la participación de las exportaciones de productos agrícolas, sin valor agregado, y el crecimiento económico. Asimismo, una correlación también negativa, pero aún más pronunciada entre este último, con las exportaciones de minerales. Por el contrario, existe una correlación positiva entre el crecimiento económico y las exportaciones de productos industriales (con contenido tecnológico e inspiración).

En el caso de la minería, hay que tener presente que este sector es intensivo en capital (maquinarias pesadas) y no emplea mucha mano de obra, por el contrario, muchos de los proyectos mineros generan conflictos sociales, medioambientales y laborales, con pérdidas materiales y humanas, y retrasos en muchos pueblos del interior del país. Asimismo, generan un sinnúmero de conflictos laborales que distraen los recursos humanos al interior del Ministerio de Trabajo para lograr su solución.



Por otro lado, la producción y exportación de bienes industriales posee un claro círculo virtuoso con el desarrollo humano, por ejemplo, para producir bienes industriales se requiere mano de obra más capacitada, asimismo, gente con mayor cultura y salud, lo que llevaría a mejorar la calidad de la educación en el país. En tanto que existe un círculo vicioso de la explotación y exportación de materias primas, no desarrollo industrial, ni mejoras en los niveles de educación, como lo que se observa hoy día en Perú.

No olvidemos que la tecnología hace al capital más productivo, asimismo, a la mano de obra permitiendo a ambos factores productivos obtener una mayor remuneración. Es decir, en el caso de la mano de obra, la tecnología permite al trabajador peruano ganar mayores salarios, los que a su vez coadyuvan a mejorar la condición de vida, especialmente de la población más vulnerable. Sin duda alguna esta es la forma correcta de fomentar los incrementos salariales sostenidamente, y no el simple aumento de la Remuneración Mínima Vital.

Otro problema que trae la fuerte inversión en el sector minero es uno que vivimos actualmente: el exceso de divisas que hace que el precio del dólar siga cayendo, y el nuevo sol se aprecie, perjudicando sobre todo nuestras pequeñas exportaciones de productos no tradicionales, con valor agregado, o industriales que registramos (ver gráfico). Desde luego que los esfuerzos que siga haciendo el Banco Central de Reserva del Perú para mitigar el efecto adverso de esto, sin flujos de dólares por inversiones en el sector primario exportador, serán siempre insuficientes. Por lo que otra medida para frenar la apreciación del sol peruano, sería precisamente no seguir incentivando la inversión minera por un lapso de tiempo, si no más bien su industrialización. Con lo que mitigaríamos la llamada Enfermedad Holandesa.

Además, el incremento de las inversiones en el sector minero y otros productos primarios (agrícolas y pesqueros) en el país, hacen a la economía peruana que cada vez se vuelva más vulnerable a shocks externos o cambios bruscos de la demanda internacional, a sus precios internacionales o Términos de Referencia, e incluso a posibles desastres naturales y cambios climáticos. Por ejemplo, un huaico en la sierra del país o un sismo, podría implicar la reducción de la producción y exportación minera. De la misma forma una sequía o el agotamiento del agua en que vivimos (en Ica, por ejemplo), implicaría una reducción de las exportaciones en el sector agrícola y pérdidas de miles de puestos de trabajo. Esto crearía inestabilidad socioeconómica a futuro y más conflictos sociales


Hernán Briceño Ávalos
Economista y docente universitario / Mastricht Graduate
School of Governance - Holanda


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