EL AMOR NO ES AL CHANCHO...

Los sectores financieros y el Banco Mundial quieren que los peruanos tengan más cultura financiera, para que pasen a ser clientes de créditos, tarjetas, hipotecas, bonos. Su interés es tan grande que quieren hacer publicidad de productos financieros en quechua y aymara. ¿Por qué será que nos quieren tanto?

| 24 agosto 2014 05:08 PM | Economía | 4.1k Lecturas
EL AMOR NO ES AL CHANCHO
Ellos comen, yo miro
...SINO A LOS CHICHARRONES
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Hace unos días en el periódico español El País fue publicado un sesudo artículo sobre los peruanos y su supuesta falta de “educación financiera”. Citando un estudio del Banco Mundial nos dice el autor –un empleado del Banco Mundial, dicho sea de paso-que “solo dos de cada 10 peruanos tienen una cuenta bancaria”, lo cual, dice, es “uno de los mayores contrastes de la economía peruana”. Para ello se basa en el estudio “Protección del Consumidor y la Alfabetización Financiera en el Perú” patrocinado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), más conocida como el “club de los países ricos”.

En el artículo leemos que, según una encuesta realizada por la OCDE, el 60% de los encuestados no sabía calcular tasas de interés anual, un tercio de ellos no entendía la relación entre riesgo y ventaja, la mitad no sabía que el riesgo se reduce mediante la diversificación de la cartera. Nos señala el autor, también, que sólo el 16% de los encuestados con educación primaria utiliza el sistema financiero, frente al 40% de aquellos que tienen estudios superiores que sí lo hacen.

Es decir, la imagen que se da de los peruanos es la de un pueblo sin cultura financiera, incapaz de comprender las operaciones bancarias más comunes y a la zaga de países vecinos como Chile, Venezuela o Brasil.

¿Es cierta esta impresión? ¿Es eso tan malo? ¿A qué se debe el súbito interés del “club de los ricos” y del Banco Mundial por nuestro país? ¿Por qué tanta preocupación? La explicación nos la da el mismo artículo: la economía peruana es una de las de mayor crecimiento en la región; es decir, el sector financiero y bancario ha puesto sus hambrientos ojos en el dinero en circulación en el Perú. El amor no es al chancho sino a los chicharrones. Los sectores financieros quisieran impulsar lo que denominan “alfabetización financiera”, es decir conseguir que los peruanos se conviertan en clientes de sus bancos, para poder comenzar a lucrar con sus ahorros.

Puede ser que a los peruanos les falte educación financiera, pero les sobra intuición comercial. Todos sabemos que los bancos viven del dinero de sus clientes: su negocio es dar créditos usureros para vivir de los intereses, vender los tan cacareados “productos financieros” (seguros, acciones, valores, bonos, etc.) y especular con dinero ajeno. Es verdad que la inmensa mayoría de la población vive en la miseria y no puede ahorrar nada, pero aún aquellos que logran reunir cierta cantidad, hacen todo por conservarla, sin depositarla en un banco, del que desconfían –y con razón- profundamente.

Es necesario entender el papel de un banco: Imaginémonos que le prestamos dinero a un amigo, para que él lo trabaje por su cuenta. Cada cierto tiempo, este amigo nos cobra una cantidad por tener nuestro dinero, diciendo que son los “gastos de mantenimiento”; luego, cada vez que le prestamos un poco más o que él nos devuelve una parte de nuestro dinero, nos cobra una “comisión”. Esta es la amistad de los bancos. Ahora, si nosotros necesitamos que él nos haga un préstamo, nos lo hace solamente si tenemos garantes, propiedades, o cualquier otro tipo de seguridad de que le vamos a pagar. Al pobre desgraciado que no tiene casa o trabajo y que realmente necesita el dinero para, por ejemplo, poner un pequeño negocio, ningún banco le da nada.

Los sectores financieros están tan interesados por el dinero de los peruanos que, incluso, están estudiando métodos para llegar a las zonas rurales y de bajos ingresos, y están promoviendo hacer publicidad en quechua y aymara. Lo que las diferentes academias de quechua y aymara no consiguen, es decir promover la difusión de estas lenguas en nuestro país, lo impulsa el poder económico del gran capital. Ya vimos que para introducir sus celulares, las compañías de telefonía no dudaron en contratar personal con dominio de estas lenguas. Los bancos harán muy pronto lo mismo y veremos, pues, a sus vendedores ofreciendo el oro y el moro en quechua y aymara, aunque dudamos que las tarjetas de créditos sirvan para arar la chacra o para pastorear al ganado. El cliente es el rey, reza una de las máximas de todo comerciante, y pronto los veremos ofreciendo el cielo sobre la tierra.

En un punto tiene razón el autor del mencionado artículo: es importante que los peruanos tengan más cultura financiera, pero por otras razones. Es importante que comprendamos qué son los bancos y qué quieren de sus clientes, para no dejarse engañar por sus cantos de sirena ni por su lenguaje complicado y vacío. El panadero nos vende pan, el carnicero nos vende carne, el verdulero nos vende verdura, pero ¿qué produce, qué nos vende el banco? El banco nos vende, siempre según el artículo en cuestión, “productos financieros esenciales para el funcionamiento de las sociedades modernas, tales como una cuenta de ahorro o una tarjeta de crédito”.

En realidad, estos productos son esenciales sólo para los bancos ya que, sin clientes, no tienen razón de ser. El panadero, el carnicero, el verdulero tienen productos concretos, reales, tangibles, mientras que los bancos venden operaciones mercantiles, venden especulaciones, que sólo son posibles si hay gente dispuesta a depositar su dinero en sus cuentas y, además, a pagar comisiones por ello.

Fresco está el recuerdo de la gran crisis financiera de 2008, cuando el derrumbe de la llamada “burbuja inmobiliaria” en los Estados Unidos provocó una grave debacle del sistema financiero internacional, al caer como un castillo de naipes todo el edificio especulativo construido por los bancos en todos los países. Las víctimas de esta crisis fueron, como siempre, las personas comunes y corrientes que, confiando en sus bancos, habían contratado hipotecas, tenían créditos, porque estos, faltos de fondos, recurrieron a ayudas estatales que, a continuación, están siendo pagadas por los contribuyentes sometidos a durísimos programas de austeridad.

Por ello, es importante que los peruanos tengan más educación financiera y es importante que se recurra a las lenguas quechua y aymara –porque esto es un reconocimiento de su vigencia e importancia-, pero sin olvidar jamás que ningún banco regala nada y que todos viven del dinero de los ahorristas y de los intereses que dan los créditos. Y si decíamos que el amor no es al chancho, sino a los chicharrones, diremos también que hay amores que matan. Sabiendo, como sabemos que los gobernantes no defienden a su pueblo, sino se venden al mejor postor, es mejor tener cuidado con tanto amor.

Recordemos, por último, que los bancos no son ningunos angelitos: en Islandia, se les hizo juicio a los banqueros responsables y fueron condenados a la cárcel; en Alemania, Francia, España, hay innumerables denuncias y quejas contra las malas prácticas de los bancos –en general, aprovechando la ignorancia de los ahorristas- y que, hace un par de días, el segundo banco estadounidense, el Bank of America, ha aceptado una multa de 17.000 millones de dólares –ya lleva 70.000 mil millones en multas desde 2010- por haber colocado masivamente hipotecas sin garantías y revendido títulos “basura”, o sea "productos financieros".

Guerra avisada, no mata gente.


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Fuente: > El País Internacional
José Juan Pacheco Ramos

José Juan Pacheco Ramos