Conflictividad social en actividades extractivas

El actual marco regulatorio para las actividades extractivas y el descuido por el medio ambiente generan clima para la conflictividad social, advierte exviceministro del Ambiente, José de Echave.

| 13 diciembre 2012 12:12 AM | Economía | 1.5k Lecturas
Conflictividad social en actividades extractivas
La minería sigue siendo fuente de conflictos.

Más datos

EN CIFRAS

- Según el XI Informe del Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú, el 49.63% del territorio de Comunidades Campesinas tiene concesiones mineras.

- Así mismo, el 19.15% del territorio nacional está concesionado a la minería.
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El exviceministro del Ambiente, José de Echave, advirtió que con el actual marco regulatorio de actividades extractivas y los bajos estándares en cuanto al cuidado del ambiente, es muy probable que la conflictividad social se incremente en los próximos años y la cartera de casi US$ 50,000 millones en proyectos mineros se lleve a cabo de manera accidentada.

“En marcos regulatorios como este, que hoy en día no tienen credibilidad, debe buscarse recuperar su credibilidad, aunque no va a ser sencillo”, agregó.

Si bien la creación del Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace), representa un avance en la lucha por mejorar el marco regulatorio de las actividades extractivas, es aún insuficiente y se debe trabajar para continuar con los cambios en las condiciones para las actividades extractivas, señaló De Echave.

“El Senace es un avance; sin embargo insuficiente. Pensar que después de 20 años se ha hecho una reforma a la extracción minera, no podemos pensar que vamos a esperar 20 años más para volver a hacer otra”, acotó.

Por su parte, la subdirectora de Cooperacción, Emma Gómez, subrayó la necesidad de hacer otro tipo de reformas, como la medición de los impactos acumulativos de las actividades extractivas.

En ese sentido explicó que actualmente se realizan estudios de impacto ambiental en una zona determinada y no se tiene en cuenta que en un mismo territorio puede haber una o más actividades extractivas, entre mineras, gasíferas o de hidrocarburos.

Durante la presentación del XI Informe del Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú, el también investigador de Cooperacción, José de Echave, recordó que el cuatro de julio pasado, se nombró una comisión multisectorial la cual tenía 30 días para entregar el proyecto para la creación del Senace.

No obstante –agregó– el proyecto recién fue entregado en octubre, “lo cual evidencia que ha habido mucha discrepancia en torno al proyecto. Es evidente que los grupos de interés como la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), cuestionan la propuesta del Senace y para ellos que no haya reforma sería el escenario ideal, lo cual me parece poco serio”, dijo.

Al mismo tiempo añadió que la posición de la SNMPE es contraria a los propios intereses de las empresas mineras, puesto que las reformas las beneficiarán para que haya un mejor clima en tanto que las inversiones puedan desarrollarse de manera pacífica.

OJO A APURÍMAC
El exviceministro del Ambiente e investigador de Cooperacción, José de Echave, advirtió que en las regiones andinas del sur del país –especialmente en Apurímac– existe un panorama de dificultad para los próximos años, debido a los proyectos mineros que se tiene previsto ejecutar, como, por ejemplo, la ampliación de la mina Las Bambas.

“Hay regiones como Apurímac a las que hay que mirar con mucha preocupación. En Kiteni donde hay presencia de empresas dedicadas a la extracción del gas, no hay presencia del Estado, lo mismo podría ocurrir en Apurímac, la minería que se está instalando en las provincias altas de esa región donde la ausencia del Estado genera la poca capacidad para canalizar las preocupaciones y conflictos por vías institucionales y con diálogo”, alertó.

Apurímac tiene alrededor de siete u ocho proyectos de gran envergadura, entre los que destacan Las Bambas y Chancas. Todos estos proyectos tienen una inversión conjunta de US$ 10,000 millones. Esa región concentra el mayor número y el mayor volumen de inversión en proyectos mineros, explica De Echave.

Además –continúa– muchos de los proyectos son de infraestructura porque serán transregionales: el mineral que se va a extraer de Las Bambas será transportado por un mineroducto que atraviesa la provincia de Cotabambas en Apurímac, la provincia de Chumbivilcas en Cusco y llegará hasta Espinar, desde ahí partirá hacia el puerto de Matarani en Arequipa.

“Se está construyendo una suerte de corredor minero como siempre ha ocurrido: sin mayor participación, sin mayor consulta de las autoridades regionales y locales y de la población. El gran reto es que ese corredor minero se pueda transformar en un corredor de desarrollo para esas regiones”, manifestó José de Echave.


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