De guerrillero a exitoso ministro

Años después de haber estado preso por sus actividades en la organización guerrillera Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaro, Daniel Olesker es hoy el exitoso ministro de Desarrollo Social del gobierno del presidente de Uruguay, José Mujica. Economista y político, en su país lo reconocen como “padre intelectual de la reforma de la salud” por los excelentes resultados, reconocidos por organizaciones internacionales, que ha obtenido en ese terreno el país oriental.

| 29 octubre 2012 12:10 AM | Diálogos de primera | 1.7k Lecturas
De guerrillero a exitoso ministro
Daniel Olesker dictó una conferencia sobre sus logros en la Universidad Ricardo Palma.
DANIEL OLESKER DE URUGUAY

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HOMENAJE EN LIMA

-¿Cómo se animó a venir a Lima?
-Si estoy acá es por el reconocimiento que a las reformas de mi país hizo Bernardo Kliksberg, (Padre de la Ética Social Empresarial) y a quien hoy acompaño en el Honoris Causa que le entrega esta Universidad, lo cual es un honor.
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Olesker estuvo en Lima invitado por la Universidad Ricardo Palma a disertar, como parte de los festejos por el aniversario de la Facultad de Ciencias Económicas, sobre el tema “El desarrollo social en Uruguay, modelo para América Latina”. Previamente a su disertación conversó con La Primera.

-¿Cómo ejecuta el programa de desarrollo social en su país?
-A partir de criterios de seguridad social. Es una nueva política social. La gente contribuye con un aporte y recibe beneficios en salud, educación, jubilación.

-¿De cuanto es el aporte?
-Depende de lo que se gane, nos basamos en el criterio de cada quien según sus ingresos y según sus necesidades. Para la salud es cuatro y medio por ciento del salario, para la educación cero, se financia con rentas generales, para las facilidades ( jubilación) 15 por ciento y para la reconversión laboral o sea capacitarse es un 0.125 por ciento.

-¿Eso quiere decir que toda la población tiene seguridad en salud, educación y otros beneficios?
-Las políticas son universales, abarcan a toda la población. La reforma de salud arrancó con prioridades en el 2005, cuando yo era director de Salud, para después ser ministro de salud con Tabaré Vásquez. Armé las reformas de salud por eso la conozco bastante. Empezamos con niños y adolescentes, donde estaba la mayor pobreza.

-¿Cómo se financian estos programas?
-De un presupuesto para salud, educación y seguridad social de 700 millones de dólares en el 2004 hoy estamos en 4 mil 500 millones de dólares. Sale de una mejor distribución del gasto y de los impuestos, sustituimos impuestos indirectos por impuestos al patrimonio de la riqueza, aumentamos el tributo para que paguen más los que tienen más. En el 2007 se efectuó una reforma tributaria para que funcione mejor.

-¿Entonces quiere decir que, contra lo que muchos sotienen, un Estado sí puede resolver los problemas sociales?
-El mercado no pudo resolver la asignación de recursos sociales y por lo tanto es el Estado el que tiene que conducir las políticas sociales. En los 90 –y Perú, Uruguay y Chile son un ejemplo-, el neoliberalismo retiró al Estado de las políticas sociales y fue un desastre. Hoy todos estamos convencidos que las políticas sociales ideadas por el Banco Mundial fueron un fracaso. Nosotros repusimos al Estado en la conducción de las políticas sociales, lo que significa regular, asignar los recursos, definir cómo se procesa la política social.

-¿Esto deja fuera a los privados en cuanto a salud, educación, etc?
-No, no quiere decir que todos los prestadores de políticas sociales sean públicos. En Uruguay parte de los prestadores de salud son públicos y parte privados. Lo que importa es quien conduce y regula la política social.

-¿Intervienen en alguna forma los beneficiarios en estas políticas?
-En los organismos de conducción de todas las políticas sociales del gobierno hay participación social, hay trabajadores o usuarios del sistema. Hay en la seguridad social, en la salud, en la educación. ¿Cómo se eligen? Por el voto de sus pares, pero siempre hay, además de representantes del Estado, representantes de la sociedad civil que corresponden al tema en cuestión.

-¿Se puede asegurar que el cien por ciento de los uruguayos están amparados?
-Así es en salud, educación y seguridad social. Sin embargo todos sabemos en la práctica, como le explicaba a vuestra ministra (Carolina Triveli) del dicho al hecho hay un trecho. Sucede que se ponen normas legales que universalizan pero a veces la gente se escapa por el trabajo informal o porque viven muy alejados de la ciudad y no tienen acceso de salud rápido, pero el derecho es universal.


Ayer guerrilleros, hoy uno es presidente y otros congresistas y ministros.

-¿Existen otros programas que favorezcan a sectores de la población digamos marginales?
-A la política social le hemos sumado algunas acciones que nosotros llamamos transversales que son para poblaciones vulneradas, no por razones económicas sino por su condición de tales. Tenemos políticas de igualdad de género para mujeres en el mercado de trabajo, cupos de empleo público para afrodescendientes, para personas diversas sexualmente y para población transexual.

-¿Y en el caso de los jóvenes?
-Tenemos una ley de empleo juvenil que se subsidia a las empresas que los contratan. Y no necesariamente porque sean de alta pobreza, simplemente por su condición de jóvenes.

-¿Y para los que no tienen empleo?
-La crisis dejó muy afuera un sector al que no alcanza estas políticas, que son muy focalizadas. Para ellos tenemos una tarjeta alimentaria que es de 150 dólares mensuales, es únicamente para los de extrema pobreza que antes era el seis por ciento de la población y ahora el dos por ciento. Solo la pueden gastar en alimentos y productos de higiene.

-¿Cuál es la diferencia entre las cifras de pobreza que Uruguay registraba antes que asuma el gobierno el Frente Amplio y las actuales?
-La pobreza general en el 2004 era de 40 por ciento y hoy es 13 por ciento, hemos reducido en casi un millón de personas el número de pobres en estos siete años y medio. Para esos sectores tenemos programas nuevos como “Jóvenes en Red”, para capacitar a jóvenes que no estudian ni trabajan, y otro que se llama “Uruguay crece contigo” que es para apoyar a madres con niños de hasta tres años en nutrición y cuidado de sus hijos. En un año evaluaremos los resultados, tenemos muchas expectativas.

-¿Cree que esos programas que han resultado tan exitosos en su país se puedan aplicar a otras naciones?
-Nosotros hemos trabajado con compañeros de Ecuador y Paraguay. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha sido muy generosa con nosotros en promover nuestra reforma de salud y nuestra reforma social en otros países. Hoy hablamos con Carolina, vuestra ministra, una conversación muy efectiva, muy buena, sobre nuestra experiencia en evaluación de políticas, en saber qué cosas no vale la pena hacer porque no dan resultados y qué cosas sí.

-¿Cual sería la característica especial del trabajo que desarrolla?
-Buena parte de nuestro trabajo opera a través de la Seguridad Social, la salud, las asignaciones familiares por hijos, “Jóvenes en Red”, “Uruguay crece contigo”. Eso implica que para aplicar estas reformas el país tiene que tener una Seguridad Social consolidada, con mucho trabajo formal. Eso pasa en Uruguay, Argentina, Chile y en parte en Brasil, y no pasa en la zona andina donde la informalidad y la pobreza rural son importantes. Algunas cosas pueden no ser aplicadas muy estrictamente. Sin embargo creo que programas como “Jóvenes en Red” y “Uruguay crece contigo sí”. Con la ministra Carolina hemos visto que tienen un programa muy importante como “Cuna Más”. Creo que podemos aportar bastante por la experiencia de estos siete años y saber qué caminos se deben o no recorrer.

-¿Cuáles son los principales resultados de la reforma social uruguaya?
-El aumento del salario real, la baja de la pobreza y de la pobreza extrema y las tasas de desempleo de 5.5 por ciento, cifras que son las más bajas de la historia del país, según lo señala la propia Comisión Económica para América Latina (Cepal). Estamos muy conformes, destinamos muchos recursos económicos en política social, casi la mitad del presupuesto nacional, hemos hecho esfuerzos en salud y educación que han dado sus frutos y la gente lo reconoce. Tenemos una tasa de mortalidad materna de cero, de mortalidad infantil de ocho por mil.

-¿Cómo se siente trabajando con el presidente José Mujica?
-Muy cómodo, es un presidente que da mucho respaldo y participación a los ministros. Hemos llegado a una situación en que la pobreza extrema que falta eliminar es la más dura, es lo que el neoliberalismo excluyó más, donde hay marginación cultural, ya no creen en el estudio como un valor, por eso creo que con eso de “Jóvenes en Red” llegaremos a ellos, para en el 2014 tener cero de extrema pobreza.

-¿Es criticado en algunos círculos por la ley que despenaliza el aborto en Uruguay, qué nos puede decir al respecto?
-El Frente Amplio aprobó una ley pero no lo logramos en el 2005 por no tener mayoría parlamentaria, en el 2008 lo logramos pero el presidente lo vetó. Cuando asumí como ministro de Salud me puse como objetivo volver a presentar este proyecto que el presidente promulgó y ahora falta reglamentar. Todas las instituciones de asistencia médica pública o privada están obligadas a efectuarlo sin costo, antes de las 12 semanas y bajo circunstancias que la ley preve. Una madre tiene cinco días para decidir después de explicarle riesgos y despejar dudas. Para una mayor conciencia de la reproducción hay convenios con la educación pública para el dictado de cursos de salud sexual y reproductiva a maestros y alumnos. Faltaba la frutilla a la torta, faltaba esto y estamos muy orgullosos de un país que va avanzando frente a derechos que históricamente estuvieron vulnerados.

Tupamaros en el gobierno

Hasta hace unos años la organización guerrillera conocida como Los Tupamaros de Uruguay era vista por la sociedad mundial conservadora como un grupo de salvajes terroristas, pero hoy sus miembros se han insertado en la democracia y convertido en partido político, tienen activa participación en el gobierno del presidente José Mujica. Él y cinco de sus 13 ministros son ex presos tupamaros. Olesker fue uno de ellos y estuvo en prisión durante cuatro años.

“Aunque ahora estoy en el Partido Socialista, los Tupamaros funcionan como organización; cuando retornó la democracia decidimos en una convención reintegrarnos a ella y luego integrarnos al Frente Amplio. Tenemos legisladores, ministros. El presidente de la República nació de allí, fue rehén de la dictadura, estuvo preso con nueve compañeros durante 13 años, en un pozo, en las peores condiciones. Con la democracia fue electo primero diputado y después senador. El presidente Vásquez lo designó ministro de ganadería. Otro de los detenidos con él es Fernández Huidobro, hoy ministro de Defensa Nacional y senador y quien escribió el libro “Memorias del calabozo” donde están los detalles de su encierro. La vida es así. Ahora todo eso lo vemos como un signo de democracia y de reconciliación nacional”.


Denis Merino
Redacción


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