Si no hay fútbol, hay corazón

“Por actitud nadie nos puede pasar por encima” fue lo más suave que Gustavo Costas le dijo a sus muchachos en el entretiempo. El “café” del técnico aliancista estuvo tan cargado que sólo así puede entenderse el porqué del 2-2 final ante Total Chalaco, cuando los locales eran muy superiores a los íntimos.

Por Diario La Primera | 10 ago 2009 |    
Si no hay fútbol, hay corazón
Al final Alianza con un hombre menos logró empatar.
Alianza Lima empató agónicamente en el Callao. Íntimos jugaron casi todo el segundo tiempo con un hombre menos.

Alianza Lima bailó al ritmo de Total Chalaco. Muñoz, Sánchez y Olcese llevaron de aquí para allá a los defensores blanquiazules. La movilidad de los pupilos de Antonio Alzamendi fue su mejor arma. Tocaban y se desmarcaban, así lograron someter al rival.

Los lados blanquiazules fueron explotados por los chalacos. Costas algo imaginó y por eso mandó a Eduardo Uribe como lateral derecho, cuando el habitual titular es Aldo Corzo. Sin embargo, Quinteros no colaboró con Lalo en la marca y Muñoz se dio un banquete por ese sector.

Para recordar viejos fantasmas en Alianza, Héctor Vásquez anotó el primer gol de la tarde luego de un tiro de esquina. El uruguayo sacó ventaja de las falencias íntimas.

La novedad en el equipo visitante fue Óscar Vílchez como titular. Empezó jugando por izquierda y luego pasó a la derecha, donde tuvo mayor protagonismo y fue ahí donde por su dinámica, participó en las dos jugadas de mayor profundidad de los íntimos.

Precisamente lo que tiene Vílchez fue lo que más faltó en Alianza. Un equipo muy estático fue presa fácil de uno que privilegia el vértigo. Sin embargo, Costas no lo vio así, pues lo sacó para hacer ingresar a Wilmer Aguirre en el inicio del segundo tiempo. Por movilidad, el “Zorrito” era el idóneo para entrar, pero no por Vílchez. Más aún cuando el nivel de Quinteros era discreto.

La tonta expulsión de Moisela, le aplicó un codazo a Estigarribia, puso las cosas más negras en Alianza. Los tres que quedaron en el fondo fueron bailados otra vez antes de que Forsyth reciba el segundo gol. Obra de Estigarribia por gracia de Olcese y Muñoz.

Recién ahí Costas se dio cuenta que no podía darle tantas ventajas a los porteños. Corrales ingresó por Quinteros y luego Velásquez entró por Montaño.

Sin el colombiano, que ayer no justificó el aumento de sueldo, los pelotazos fueron una constante en Alianza. Pases largos a cualquier lugar en los que siempre ganaron los chalacos. Pero cuando las jugadas fueron más pensadas, hubo más daño.

De la Haza se entendió bien con Fernández. Éste la peleó hasta el último y como pudo metió el balón al área para que Velásquez sólo la meta. Otra vez De la Haza, pero ahora por izquierda, centró para Fernández, quien habilitó a Aparicio. Khoji cerró los ojos y remató lo más fuerte que pudo. Era la última jugada del partido y el balón entró bajo la mirada de los chalacos, que pagaron caro el replegarse tanto y el no saber liquidar.


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