Salvajismo seudodeportivo

Estando a inicio del intrincado Torneo Descentralizado del Fútbol Profesional Peruano, la ciudadanía comienza a vivir una etapa de incertidumbre pincelada de pavor; y con mayor agudeza los vecinos de los tres estadios de la capital.

| 10 febrero 2013 12:02 AM | Deportes | 1k Lecturas
Salvajismo  seudodeportivo 1086

La programación de encuentros entre los populares equipos: Alianza Lima, Universitario de Deportes y Sporting Cristal, presagian nuevos desbordes vandálicos con protagonismo de los seguidores de estos elencos con infiltrados delincuentes de todas las especies.

Hace varios años, equivocados amantes de las diversas camisetas, buscaron igualar a los tristemente célebres Hooligans ingleses, hoy exterminados porque en Gran Bretaña las leyes sí se cumplen. Los barristas argentinos fueron otro motivo de emulación para la barbarie nacional; y tal como ocurre en nuestro país, aún amenazan la vida pacífica con prevalencia en las dos grandes urbes: Buenos Aires y Lima.

El problema que eriza especialmente las vellosidades de quienes viven cerca al Estadio Nacional, Monumental de Ate y Alejandro Villanueva, ha sido tratado en forma ridícula por las autoridades. Miles de policías sacrifican sus días de descanso para evitar que las turbas cometan latrocinios y asesinatos sin lograr éxito alguno. Justamente, el pasado viernes 1° de febrero en la celebración de la Noche Crema, un desadaptado petardista ya capturado, originó un doble dolor a un policía montado.

Los últimos ministros del Interior han soñado con Pishtacos, carnetización, compromisos, besitos en la oreja y solemnes juramentos con resultado: Cero. Las barras bravas, o mejor dicho delincuenciales, volverán a circular por las calles de Lima y sálvese quien pueda. Policías necesarios en otros lugares, volverán a actuar como niñeros de los violentos.

Resulta inconcebible, que tantos personajes entorchados responsables de la seguridad ciudadana, hasta ahora no hayan concebido un sistema para garantizar la tranquilidad a la población y a los buenos hinchas que consideran el fútbol como un deporte sano y no una lucha sangrienta. Igual han pasado piola los inefables congresistas de la República, quienes sólo saltan cuando les tocan a los suyos o el bolsillo.

Con una ley, decreto u ordenanza municipal que prohíba llegar a los estadios en manada y hacer previas concentraciones, terminaría el problema. La policía, en lugar de acompañar el tránsito de tanto energúmeno abanderado, se ocuparía de evitar tumultos peligrosos y detener a los infractores, por más valientes que se sientan en grupo bajo los efectos del alcohol y drogas.

A los estadios hay que ir en forma individual, amical o familiar; y luego, ocupar el lugar que más agrade. Solamente en los últimos tiempos por prácticas malsanas foráneas que nuestra desorientada juventud asimila fácilmente, a diferencia de los buenos ejemplos, se vienen presentando las marchas patoteras que asolan todo a su paso cual bárbaros Atilas vallejianos. ¡A ponerse las pilas!


Álvaro Balarezo Vallebuona


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | | |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

Deje un comentario