Pecho caliente

Sporting Cristal tuvo treinta minutos de buen fútbol y, añadiendo una buena dosis de coraje, pudo darle vuelta a Universidad César Vallejo. La idea inicial de Juan Reynoso no dio sus frutos ante un rival que ni se inmutó por las intenciones ofensivas celestes durante gran parte del partido. Todo lo contrario, pues sorprendió anotando apenas a los 2 minutos.

| 17 octubre 2011 12:10 AM | Deportes | 1.1k Lecturas
Pecho caliente
IGUEL XIMÉNEZ ENTRÓ Y CRISTAL LE VOLTEÓ EL PARTIDO A VALLEJO (2-1)
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Fue Sidney Faiffer quien provocó el primer fastidio en el estadio San Martín. Los hinchas celestes ni siquiera se habían acomodado en las tribunas y ya estaban renegando con su equipo. Los regaños posteriores fueron provocados por los errores de sus propios jugadores.

Así se la pasaron todo el primer tiempo y los primeros quince minutos del segundo. La disposición de los tres delanteros tenía como misión el centro al área rival, pero Shoro no pudo robarle ningún balón a los zagueros poetas.

Advíncula por izquierda a lo mucho podía replegar para apoyar en la marca a Quina, pero a la hora del ataque quedó siempre perfilado para utilizar el pie que menos domina: el izquierdo. Con el gol a favor, los espacios se le redujeron y los poetas con su juego y con el de Sporting Cristal, se sintieron muy cómodos. Los centros improductivos saturaron a los propios atacantes rimenses. Un solo hombre en el área rival poco podía hacer y por eso Reynoso mandó a Ximénez. El “Chino” le hizo compañía a Shoro y Cristal llevó más peligro. En la primera, Shoro esta vez sí robó pero a su propio equipo, fallándose una ocasión clarísima de gol (sin arquero). Sin embargo, dicha jugada demostró que el peligro en el área trujillana había crecido. Fue así como a los 61 minutos, Ximénez hizo lo que mejor sabe hacer (anotar goles) y con golpe de cabeza emparejó la cuenta.

Dicen que los goles son amores y no buenas razones, esto se aplica perfectamente a lo que ocurrió después. Yotún centró para Ximénez, pero por esas cosas del destino y del viento, el balón poquito a poco se fue metiendo al arco de un sorprendido Eder Hermoza.

En la celebración del gol los celestes agradecieron al cielo, conscientes de la manito que seguramente les dio El de Arriba. Con el triunfo, Sporting Cristal rompió el maleficio de no poder ganarle en casa a los poetas. La tercera fue la vencida.


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