Mal de la cabeza

Alianza Lima ganaba en Ayacucho, pero Inti Gas le volteó el partido con dos goles de cabeza generados en jugadas de pelota parada. Blanquiazules no pueden ganar en esa ciudad.

Por Diario La Primera | 08 ago 2010 |    
Mal de la cabeza

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ALINEACIONES:

Inti Gas: Anzola, Hernández, Tenemás, Montalva, Vázquez, Mendoza, Olcese, Martínez, Magallanes, Negrete, Mina Polo.

Alianza Lima: Libman, Vílchez, Fleitas, Uribe, De la Haza, Villamarín, Quinteros, Neyra, Tragodara, Sánchez, Velázquez.

He ahí el gran problema de Alianza Lima. Los goles de Inti Gas volvieron a dejar en claro que a los íntimos les cuesta mucho defender las pelotas aéreas que llegan desde una jugada de táctica fija. Nick Montalva y Juan Carrillo dejaron misios a los aliancistas con el 2-1 final. El equipo de Costas regresó de Ayacucho con las manos vacías.

Pero si ese es el gran defecto blanquiazul, también debemos decir que es la gran virtud ayacuchana cada vez que juega en su tierra. Tantas veces ha definido partidos mediante esta vía y esta no fue la excepción, sólo que ahora volteó el partido ante un rival que ya celebraba el fin de una mala racha en Ayacucho.

Es que los íntimos se pusieron en ventaja a los 76 minutos gracias a Joel Sánchez. La jugada la inició él, pero fue Alexander Sánchez quien jaló todas las marcas. Luego de sacárselas, volvió a dársela a Sánchez, quien con su remate dejó paradito a Anzola.

El arquero de Inti Gas reapareció en el equipo local luego de varias fechas y se convirtió en una de las figuras. Sobre todo en el primer tiempo cuando los aliancistas remataban constantemente al arco. Incluso un tiro de Neyra pegó en el travesaño.

Las celebraciones blanquiazules empezaron antes de tiempo. Volvieron a quedarse parados en las pelotas paradas y perdieron la marca en los dos goles de Inti Gas, que no se conformó con el primer gol de Montalvo. Celebraron la anotación, pero fueron por más al percatarse del cansancio de los íntimos.

Ya con Carrillo en el campo, los locales apostaron todo a la ofensiva. Ningún aliancista tomó la marca porque el delantero es de baja estatura. Él mismo lo reconoce, por eso fue con toda la fe a cabecear esa pelota.

Luego del partido, Gustavo Costas se acercó al árbitro y le reclamó una serie de acciones que, según él, perjudicaron a su equipo.

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