Luque bordó el toreo

Última corrida de la Feria del Señor de los Milagros. Debutó en Lima el torero del parche en el ojo, Juan José Padilla (teja y oro), Iván Fandiño (rosa y oro) y Daniel Luque (blanco y oro con remaches negros). Seis toros de la ganadería colombiana San Esteban de Ovejas de divisa plata y oro.

| 10 diciembre 2012 12:12 AM | Deportes | 1.7k Lecturas
Luque bordó el toreo 1760

De pie ovacionó el público a Padilla que el 2011 sufrió una gravísima cogida en la cara que le afectó directamente el ojo. Su valor heroico de regresar al ruedo tras la cornada y volverse a vestir de toreo, lo convierte en una especie de héroe que atrae a multitudes.

La gran faena la hizo Daniel Luque al tercero de la tarde. Lanceó a la verónica con una lentitud asombrosa, cargando la suerte y rematando con medias verónicas, que mostraron su inmenso arte. Tras un buen puyazo hay un quite de chicuelinas con manos bajas citando de lejos. Brinda al público y hay un silencio expectante como anticipo de lo que ocurriría en el ruedo. Faena de muleta honda, fina, eterna en el tiempo, con una suavidad incomparable. Plantado en los medios, el toro repetidor y con un gran fondo de nobleza emocionó a los aficionados con pases de todas las marcas. Al finalizar la faena tira la espada y se enrosca con el toro en redondos y pases de la firma, rematando con el de pecho. Fue faena de Escapulario, profunda y cargada de sentimiento. Estocada que hace rodar al toro sin puntilla y los pañuelos inundaron los tendidos,le concedieron dos orejas al sevillano.

Acho esperaba a Padilla desde el año pasado y recién pudo verlo en su real dimensión. Torero con sabor a tauromaquia antigua, salió al tercio del ruedo para recibir un homenaje del público y mostrar su auténtica raza y valor. Corto oreja a “Elenco” al que recibió con dos largas cambiadas de rodillas y luego un gran quite de chicuelinas a manos bajas. Coloca banderillas y brinda al público cuando el toro se le arranca de lejos. Aguantando en los medios da dos molinetes y con plenas facultades lo mete en la muleta con derechazos cargados de mando y poder. Instrumenta una faena con detalles de su particular arte torero a un toro que desarrollo sentido. Tras estocada entera, le dieron una oreja.

Fandiño no pudo redondear su tarde y el lote que le tocó en suerte no le permitió mayor lucimiento. Terminó la temporada con el sentimiento encontrado de esperar Acho el próximo año con la ilusión de siempre.


Alfredo Silva - Santisteban D.
Colaborador


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