La casa Matusita

Las historias más aterradoras son aquellas en donde los fantasmas aparecen en nuestra casa. Es ahí cuando el lugar más seguro se convierte en el peor. No podemos estar tranquilos y por más que lo intentamos, nada resulta a la hora de romper el maleficio. En Alianza Lima la historia parece no tener final.

| 16 agosto 2009 12:08 AM | Deportes | 2.5k Lecturas
La casa Matusita
Ya son 4 partidos consecutivos que blanquiazules no ganan en Matute.
Los fantasmas no se alejan de Alianza Lima cada vez que juega de local. Ahora empató sin goles con Alianza Atlético.

Más datos

ALINEACIONES

Alianza Lima: Forsyth; Corzo, Solís, Aparicio, Corrales (Tujillo); De la Haza, Ciurlizza, Quinteros (Velásquez), Montaño; Aguirre, Fernández.

Alianza Atlético: Laura; Espinoza, Mori (Colán), Márquez; Farfán, Rivas, Tordoya, Peixoto; Valverde, Benítez (Nieri); Aponte.
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Con el empate ante Alianza Atlético ya son cuatro partidos consecutivos que los blanquiazules no ganan en Matute. El balón choca en el travesaño, en un rival o simplemente pasa a varios metros del arco. La realidad es que nunca ingresa, ni siquiera cae cerca de la línea de meta para generar polémica.

Así de chico se hace el arco rival cuando el equipo de Costas juega en Matute. Claro, en un partidos oficial porque José Carlos Fernández anota de cuatro en cuatro durante los topes de práctica.

Alexander Sánchez miraba desde la tribuna cómo sus compañeros lamentaban una y otra vez las ocasiones de gol falladas. “Arrocito” hace falta en el equipo para ayudar a Montaño en la labor creativa, pues desde que se hizo una novela con su renovación de contrato, el colombiano no ha demostrado el porqué de la pugna por contar con sus servicios.

Tampoco seremos mezquinos y obviaremos la gran labor de Tordoya. El mediocampista de Alianza Atlético le respiró en la nuca a Montaño cada vez que Alianza tenía el balón. El jugador del cuadro churre cumplió su labor y los íntimos quedaron sin ideas. Incluso se dio tiempo para habilitar a Aponte con pases en profundidad.

Por la poca contundencia íntima en casa y por lo bien que elaboran las jugadas, Teddy Cardama se animó a jugar con tres hombres al fondo y poblar el mediocampo. A pesar de la temprana lesión de Mori, los norteños no perdieron el orden. El sacrificado fue Rafael Farfán porque pasó a jugar de único defensor central para que el ingresante Colán ocupe la plaza de mediocampista-lateral por derecha.

El pitazo final dejó la misma sensación que en los últimos partidos jugados en La Victoria. A los delanteros aliancistas se les hace pequeñísimo el arco y el equipo salva un punto cuando tranquilamente pudo haber ganado el encuentro.



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