Horrible, oye

En el tiempo extra, el árbitro expulsó a Antolín Alcaraz (Paraguay) y a Lucas (Brasil) por protagonizar una gresca que casi pasa a mayores.

| 18 julio 2011 12:07 AM | Deportes | 869 Lecturas
Horrible, oye
BRASIL PATEÓ FEÍSIMO LOS PENALES Y PARAGUAY LO ELIMINÓ DE LA COPA
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Nunca en su historia le había pasado algo parecido: fallar todos los penales en una definición por esa vía y quedar eliminado de un torneo. Brasil fue el otro grande que cayó en esta Copa América. Paraguay, a punta de cañonazos a ojo cerrado, lo superó en la definición desde los doce pasos con solo dos penales convertidos en gol.

Paraguay pudo ganar en el duelo de primera fase, donde al final empataron 2-2. Y a pesar de tener ese antecedente, Gerardo Martino ordenó que los guaraníes jugaran fieles a su historia: le cedieron el protagonismo a Brasil y ellos se preocuparon solo por defender.

Así se la pasaron todo el partido y no tuvieron ocasiones de abrir el marcador. Por el contrario fue Brasil quien creó las ocasiones más claras, falladas por Lucio y Pato. En ambas ocasiones el arquero Justo Villar ganó el duelo individual.

El arquero guaraní es el gran artífice de esta histórica clasificación paraguaya. No por lo que hizo en la tanda de penales, sino por lo que hizo a lo largo de los noventa minutos reglamentarios y también en los 30 minutos del tiempo extra.

Y es que en la definición vía penal, Villar solo atajó un penal brasileño: el de Thiago Silva. En los otros tres, los garotos mandaron el balón muy lejos del arco, casi a la tribuna. Horroroso. El pésimo estado del campo ayudó a la mala definición brasileña. Los pupilos de Mano Menezes quisieron colocar la pelota a un lado del arco, pero siempre patearon balón y tierra, levantando mucho polvo en cada disparo.

Hasta en eso se acomodó Paraguay, que al no ser tener tanta técnica como los brasileños, se vieron favorecidos en los tiros penales porque ellos emplearon el disparo fuerte, sin mucha técnica pero con mucha potencia. Así le reventaron el arco a Julio César a pesar que Barreto había fallado el primer disparo.

La pesadilla brasileña no tenía cuándo acabar. Uno tras otro fallaban de manera clamorosa. Los mismos paraguayos tampoco podían creerlo, pero la diferencia es que ellos celebraron. Fred, con los antecedentes de sus compañeros, puso fin a la masacre con otro feo disparo.


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