Grito de rabia

Universitario empató 1-1 con León de Huánuco y sus jugadores terminaron molestos con el árbitro, porque expulsó a Alva y Galliquio. Cremas no pudieron festejar como se debe en su aniversario.

Por Diario La Primera | 09 ago 2010 |    
Grito de rabia

Pudo domar al León en el primer tiempo, pero lo dejó libre. El animal sacó las garras en la etapa complementaria y Universitario pagó cara su irresponsabilidad. Buscaron un culpable y al no querer encontrarlo entre ellos mismos, eligieron al árbitro por haberlos dejado sin Piero Alva y John Galliquio.

El gol tempranero de Gianfranco Labarthe abrió los caminos para que el equipo de Salvador Capitano pueda anotar más. Sin embargo, no los supo aprovechar. En mérito a los visitantes podemos decir que su arquero tuvo una tarde sobria y los zagueros sólo pasaron apuros cuando Ruidíaz o Rainer Torres tocaban a ras del piso.

Y ese fue el mayor descuido de los merengues. No seguir haciendo ese juego que tan bien le había resultado para el primer gol, luego de que Rainer se sacara la marca de dos defensores visitantes, cediera para Alva y este habilite a Labarthe para su anotación.

Universitario apostó por el juego aéreo, buscando así habilitar a sus delanteros; pero el colombiano Cardoza siempre se impuso. El zaguero de los huanuqueños ganó casi todos sus duelos por elevación. El buen primer tiempo de los merengues no se tradujo en más goles, incluso crearon pocas opciones de gol.

En defensa, Galván y compañía ya habían pasado apuros con Perea. El delantero cafetero de León es de aquellos que saben cubrir el balón, aguantar la marca y de un momento a otro ya dejaron de lado a su defensor y están prestos a rematar o a dar pase a algunos de sus compañeros.

Con la segunda mitad llegaron los problemas cremas. Apenas a los 57 minutos Piero Alva vio la roja por agredir a Guiliano Portilla (golpe con el codo). El dominio siguió favoreciendo a los cremas hasta que llegó la segunda expulsión. Galliquio cometió falta sobre Perea y recibió su segunda tarjeta amarilla.

Poco después, Galván toca el balón con la mano dentro del área y el mismo dolor de cabeza para los merengues, Perea empata la cuenta desde el punto penal.

Tras el pitazo final, los jugadores locales se fueron contra el árbitro Iván Chang. Los hinchas no se quedaron atrás y prepararon sus mejores proyectiles. Tuvo que intervenir la policía para que las cosas no lleguen a mayores. Incluso los efectivos ya imaginaban algo así porque ni bien terminó el partido corrieron a proteger al juez.

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