Gracias San Martincito

Universidad San Martín hizo el milagro. Volteó un partido que estaba casi perdido y avanzó en la Copa Sudamericana. Santos vencieron 2-1 a Deportivo Quito a pesar de quedarse con diez hombres en la cancha. Ahora enfrentarán a Emelec.

Por Diario La Primera | 11 ago 2010 |    
Gracias San Martincito

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ALINEACIONES

U. San Martín (1-4-4-2): Butrón; Huamán (García), Muente, Ramos, Guizasola (Silva); Quinteros (Cueva), Fretes, Fernández, Vitti; Arriola y Alemanno

Deportivo Quito (1-5-4-1): García; Minda, Hurtado, Checa, Caicedo, Mina; Paredes (González Vigil), Tenorio, Castillo (Esterilla), Saritama; Fernández (Donoso)

“Gracias Dios, gracias Dios”, repitió Germán Alemanno luego del pitazo final. Razón no le faltó. El argentino, autor del gol de la victoria santa, sabe que atrás del triunfo hay una mano divina. Una mano que le permite a Universidad San Martín seguir con vida en la Copa Sudamericana aun jugando mal en los dos partidos ante Deportivo Quito.

En Lima los dirigidos por Aníbal Ruiz tuvieron más tiempo el balón, pero sufrieron en demasía para vencer el férreo bloque defensivo rival. Los quiteños cambiaron su esquema para este partido y en el estadio Monumental jugaron con cinco defensores, cuatro mediocampistas y sólo José Carlos Fernández en punta.

La estrategia ecuatoriana fue por demás interesante, pues los laterales (Minda y Mina) subían al mediocampo cuando su equipo tenía el balón. Entonces, los mediocampistas externos (Saritama y Paredes) subían unos metros para formar un tridente ofensivo con el peruano Fernández. Así el esquema se convertía en un 1-3-4-3.

Y San Martín las vio cuadras ante esa propuesta. No pudo superar la última línea quiteña en todo el partido. Claro, el juego santo se basó en tirar centros que muy pocas veces fueron ganados por Arriola y Alemanno. Como variante tuvieron los remates de larga distancia de Vitti y Fernández, pero tampoco generaron gran peligro.

Lo peor vino a poco de culminar la primera etapa. Como en Quito, la pelota parada y Checa fueron los principales verdugos santos. El zaguero norteño aventajó a su equipo con un remate rasante y el árbitro no cobró el grosero jalón de Fernández a Ramos.

Pedro García ingresó en la segunda mitad para darle el desequilibrio que faltó en el ataque santo, pero fue bien controlado gracias a los repliegues de Saritama. La muralla ecuatoriana parecía impenetrable para los peruanos. Silva ingresó para reforzar la estrategia de los centros y fue él quien generó el penal del empate.

Arriola se paró frente al balón y dejó paradito al arquero García, pero con un puñete volvió a poner en apuros a Universidad San Martín. Es que luego de anotar el empate, el argentino no soportó que el golero rival retenga el balón y en su desesperación le propinó un golpe que ocasionó que el árbitro le sacara tarjeta roja.

Su acción hubiera sido un autogolpe si no fuera por Alemanno. A poco de haber empatado, el también argentino peleó un balón dentro del área y se metió un “chalacón” que dejó sin reacción a los del norte. Un golazo digno de la celebración. Por lo bonito y porque así Universidad San Martín ganó la llave en virtud a la mayor cantidad de goles que marcó jugando en condición de visitante.


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