“Chiquito”, el más grande

No tiene superpoderes, pero es un héroe. Su enemigo más fuerte: la adversidad. Y a ella siempre la ha vencido. Lo hizo desde la primera vez que se enfrentaron, pero la noche del último sábado en el Coliseo Dibós le dio la estocada final. Por eso Alberto Rossel es un héroe, un campeón mundial y, lo mejor de todo: es peruano.

| 16 abril 2012 12:04 AM | Deportes | 3k Lecturas
Alberto Rossel, campeón mundial de boxeo categoría minimosca de la AMB: triunfador en el ring y también fuera de él.
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Un día después de aquel día histórico, “Chiquito” recibió a LA PRIMERA en su casa y le confesó uno de sus más grandes deseos… y no precisamente se trata de uno deportivo: “Me muero de ganas de comer unos tallarines rojos con pollo y papa a la huancaína, pero no le quiero decir a mi madre porque debe estar cansada. Ayer han celebrado hasta tarde”.

- ¿Lloraste con ella luego de ganar la pelea?
Fíjate que recién lloré en el camerino, cuando estuve solo, porque antes no me dejaron (risas). Cuando las lágrimas estuvieron a punto de salir en el ring se me vinieron todos encima y ya no lo hice. Luego salí y me abracé con mi madre, pero todo fue sonrisas.

- ¿Qué fue lo primero que se te vino a la cabeza cuando anunciaron tu victoria?
No lo podía creer. Cerré mis ojos, pensé en mis padres, mis hermanos, mi esposa y mis hijos. Mi hijo Sebastián (9) vino y me abrazó, estaba muy feliz. Él vivió de manera especial esta pelea porque en el colegio sus amiguitos le habían dicho: “Tu papá va a perder porque el otro boxeador es más grande” (risas). Ahora saca pecho.

“El festejo ha durado hasta hace media hora (11:30 am)”, nos dijo Claudio, uno de sus cuatro hermanos. Además de la familia, todo el barrio de Villa El Salvador había ido a felicitar y brindar con el primer boxeador peruano campeón mundial. “Cuando llegué en la camioneta de mi hermano la gente me estaba esperando en la avenida. Todo el camino hasta mi casa estaba repleto de gente y no podíamos avanzar. Cantaban, gritaban, me felicitaban… yo disfrutaba al ver que ellos celebraban”, añade Alberto.

Hoy Alberto vive su mejor sueño, aquel que persiguió desde niño. Ha vuelto a vencer a la adversidad; aquella que lo retó en momentos duros de su vida, alejándolo de la familia y llevándolo a Estados Unidos a trabajar de todo, menos de boxeador. Una vez más la ha vencido, pero esta vez será para siempre.



IPD YA SE COMUNICÓ CON ÉL
Preparan los laureles

Una de las tantas llamadas que “Chiquito” recibió en medio de la celebración fue la de Francisco Boza, presidente del Instituto Peruano del Deporte (IPD). El boxeador imagina el motivo de la conversación, pero espera que sea la máxima autoridad del deporte peruano quien se lo confirme.

“Me llamó desde Europa para felicitarme, me dijo que quiere hablar conmigo esta semana para conversar sobre algunas cosas. Espero que sea para hablar sobre el tema de los Laureles Deportivos. Sería un gran orgullo que mi nombre aparezca en el Estadio Nacional. Es un sueño por el que he trabajado tanto”.


Erick Garay Alberto


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