La coca nuestra

La aprobación preliminar de un proyecto de ley que formaliza la fabricación de harina de coca –de alto poder nutritivo y de consumo creciente- ha desatado polémica y resistencias de quienes no tienen en cuenta que la harina de coca ya se consagró en el consumo creciente entre los peruanos y los que temen que una ley de ese tipo pueda propiciar el crecimiento de las plantaciones de coca, en beneficio del narcotráfico.

| 14 marzo 2009 12:03 AM | Debate | 2.5k Lecturas
La coca nuestra
(1) La coca no es cocaína, insisten los defensores. (2) El presidente boliviano libra cruzada por la despenalización. (3) La harina de coca es una buena alternativa, dice Hugo Cabieses
Virtudes y satanización
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Según Hugo Cabieses, especialista en desarrollo agrario y conocedor del tema de los cultivos de coca, el proyecto de ley aprobado en la Comisión de Defensa y que busca autorizar la transformación de la hoja de coca en harina para su industrialización, es positivo, y no es admisible ni fundamentada la versión de los voceros gubernamentales, de que ello favorecería el narcotráfico, como alegan el primer ministro, Yehude Simon; el primer vicepresidente, Luis Giampietri, y el jefe de Devida, Rómulo Pizarro, entre otros. “Sólo repiten como loros lo que dicen los voceros del gobierno norteamericano sobre el tema”, dice Cabieses, como su furibundo afán de desaparecer del planeta a la hoja de coca o sus afirmaciones arbitrarias sobre la extensión de los cultivos.

En diálogo con LA PRIMERA, Cabieses calificó como un fracaso total la política de lucha contra el narcotráfico impuesta en la región por los Estados Unidos y dijo que la misma es en realidad “pro drogas y pro narcotráfico”.

El experto consideró destacable que la iniciativa presentada por la legisladora nacionalista Nancy Obregón y que tendrá que ser sometida a debate en el Pleno del Congreso, contemple el empadronamiento de los productores de la hoja de coca porque esta medida permitiría destinar la hoja de coca a fabricar harina de coca o medicinas y evitaría que parte de la producción vaya al tráfico ilícito. Los fabricantes de harina aseguran que pueden pagar por la hoja tres veces lo que pagan los traficantes.

En ese contexto, Cabieses precisa que los representantes del Ejecutivo intentan “tapar el sol con un dedo”.

Hoja de virtudes
Otro que, del mismo modo, se expresó a favor de este proyecto de ley sobre la industrialización de la hoja de coca fue el especialista agrario Reynaldo Trinidad, quien la tildó de viable porque contribuye a la biodiversidad alimentaria y medicinal, pues recordó que son ampliamente conocidas las virtudes y múltiples usos de este producto en el campo de la salud, como la de aliviar intensos dolores y servir de insumo para la elaboración de bebidas gaseosas.

Apoyado en estos usos lícitos y benéficos, Trinidad comentó que el Congreso no debe dudar en aprobar este proyecto “y debe entender que no se debe confundir coca con cocaína al igual como sucede en el caso del café y la cafeína”.

Por su parte, la congresista Nancy Obregón defendió su iniciativa aprobada en la víspera, pues refirió que la industrialización de la hoja de coca no es algo nuevo, “ya que la Empresa Nacional de la Coca (Enaco) la realiza desde hace años, con la diferencia que, de aprobarse su iniciativa, la comercialización sería de los agricultores a los industriales y luego a los consumidores y se cortaría el suministro de materia prima para el narcotráfico”, por lo que constituye una alternativa creativa al narcotráfico, y lo mismo piensan los industriales, que realizaron esta semana una vigilia en la sede de la Confederación Nacional Agraria en el centro de Lima.

Proscripción
Sobre la lucha que sostienen diferentes organismos como la Confederación de Cocaleros para lograr que la hoja de coca sea retirada de la lista de estupefacientes de las Naciones Unidas, Obregón se quejó que el gobierno hasta la fecha no se pronuncia sobre el pedido formulado por el Congreso en los años 2001 y 2004 para que fije una postura al respecto, aunque en la actual cumbre antidrogas de la ONU el Perú no acompañó a la corriente favorable a esa medida, encabezada por el presidente de Bolivia, Evo Morales.

A decir del jefe del Gabinete Ministerial, Yehude Simon, autorizar el procesamiento de la hoja de coca en harinas y saborizantes naturales de bebidas, afectaría la lucha contra las drogas, por lo que dijo esperar que no prospere el proyecto aprobado en ese sentido en una comisión del Congreso.

Sostuvo que la legislación propuesta provocaría el incremento de los cultivos de coca y la sobreproducción de la hoja, que excede el consumo legal y termina en manos del narcotráfico.

El ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, manifestó que recogerá la opinión de técnicos y especialistas para emitir una opinión sobre el dictamen aprobado por la Comisión de Defensa del Congreso.

El presidente de la Empresa Nacional de la Coca (Enaco), Julio Jara, coincidió en afirmar que el procesamiento de la hoja de coca para elaborar harina y bebidas terminaría beneficiando al narcotráfico “porque legalizaría los cultivos dedicados a esta actividad, y daría motivos para oponerse a la erradicación”.

El funcionario explicó que en el Perú se producen cada año 112 mil toneladas métricas de hoja de coca, de las cuales Enaco solo procesa el 10 por ciento, compradas a productores cocaleros legales, para elaborar diversos productos.

Cabieses dijo que esas cifras carecen de sustento y son asumidas sólo porque provienen de la Embajada de Estados Unidos. Aseveró que la producción es mucho menor y que Enaco maneja un volumen muy por debajo de lo que le permite la ley.

Planta bandera
José Sarolli Salas, integrante del Comité Científico peruano promotor de la exclusión de la coca de la lista de estufepacientes de las Naciones Unidas, argumentó que la coca es una planta milenaria de más de cinco mil años usada por nuestros antepasados como energizante y nutriente, (como lo indican restos de coca encontrados, por ejemplo, en la llamada Momia de Ampato en Arequipa, quien se afirma chacchó coca antes de su muerte para soportar el inclemente frío durante el recorrido del Cusco hasta Arequipa donde fue sacrificada).

El experto resalta las virtudes de la hoja como insumo para la preparación de harina, un formidable suplemento vitamínico según estudios efectuados en 1975, que verificó su alto contenido de calcio y fósforo y la presencia de 14 alcaloides.

Sarolli explica que la hoja de coca tiene múltiples efectos saludables, siendo, por ejemplo, oxigenante cerebral, por lo que es recomendable para evitar el soroche. Preparada ya como harina contribuye a regular el metabolismo de la grasa del cuerpo, además de quitar el apetito; es decir, es ideal para quienes desean perder peso o mantenerlo. A ello se agrega, de acuerdo al especialista, que es un buen antidepresivo.

Nutritiva
Ante el grado nutritivo que contiene, Sarolli afirma que este producto puede convertirse fácilmente en el alimento al que puede recurrir el mundo para hace frente a los graves índices de desnutrición.

A modo de comentario, dijo que incluso, los pescadores mastican hoja de coca para evitar el sueño en altamar, al igual que los mineros. Y se ha descubierto que es buena para combatir el síndrome de abstinencia de los drogadictos en proceso de recuperación.

Por tal razón, consideró que la coca debe convertirse en el producto de bandera del Perú y que en vez de que sea el árbol de la quina el que aparezca en el Escudo Nacional debe aparecer la hoja milenaria.

Dijo que desde Hipólito Unánue hasta Fernando Cabieses, los científicos peruanos han estudiado sus bondades a lo largo de la historia y, por respeto, se debe procurar que los valores nutricionales de la coca sean reconocidos, en especial como alimento funcional es decir que posee valor alimenticio y curativo.

Energizante
Insistió en que le coca es un poderoso energizante que debería ser usado en vez del bebidas como Red Bull, y por los hogares en el desayuno, almuerzo y comida. Es más, sostiene que también debería ser usado por nuestros soldados.

Frente a los cuestionamientos al uso de la hoja de coca para fabricar harina, apuntó que cada hoja dedicada a producir harina es una hoja menos para el narcotráfico y sostuvo que el rechazo al proyecto se debe a ignorancia o a intereses creados.

Acotó que al igual que se recurre al té verde se debería usar el mate de coca. Es más en este sentido, recomendó al jefe de Estado, Alan García, que sirva a sus invitados en Palacio de Gobierno, mate de coca, al igual que lo hace con el pisco. Sarolli piensa que la coca puede ser comercializada en envases de lujo como energizante, ya que no se trata de una droga.

Dijo que el Estado peruano es cómplice de que la hoja de coca sea vista de mala manera, “porque acá no se hacen los esfuerzos que realiza el presidente de Bolivia, Evo Morales para lograr que la hoja de coca no sea considerada un estupefaciente”.

En este sentido, acotó que en el Congreso boliviano es común que los congresistas mastiquen la hoja de coca.

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