Tiempo de vals

Toda obra es un parto, pero la de Carlos Hidalgo no duró nueve meses, sino nueve años. Concebido en 2002, el disco de valses “Mis ilusiones. Remembranzas limeñas” acaba de publicarse y en él encontraremos composiciones de fines del siglo XIX e inicios del XX.

| 22 setiembre 2011 12:09 AM | Cultura | 2.5k Lecturas
Tiempo de vals
Carlos Hidalgo ha esperado nueve años para alzar su voz.
Una nueva voz interpretará valses de antaño en el concierto “Carlos Hidalgo: Criollo”, que se realizará mañana en el Club Departamental Huancavelica.
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El título alude al grupo “Remembranzas”, que Hidalgo (apellido materno de Carlos Cerquín) conformó con Jorge Aldana, Dick Miñano y Renzo Gil, quienes interpretan las composiciones de Miguel Almenerio, Braulio Sancho Dávila, Pedro Arzola, Víctor Correa Márquez, representantes de aquella etapa primigenia de la canción criolla.

“Estos compositores y muchos más vivían en Malambo, en el Rímac, Barrios Altos y el Callao”, dice Hidalgo: “La mayoría era gente de estratos sociales bajos, como obreros o albañiles, pero tenían el gusto por la música. Como en esa época, en el Perú, no existía el derecho de autor, muchas veces utilizaron versos de poemas para musicalizarlos. En este disco hay hasta tres canciones que son poemas que datan del siglo XIX. Poemas como ‘Dios’, del venezolano Abigaíl Lozano (autor que Fred Ronher halló cuando se hallaba en plena investigación), del que Braulio Sancho Dávila extrae algunas partes; un poema que era recitado en las iglesias peruanas”.

Agradecimientos
Nada de esto hubiese sido posible sin la valiosa colaboración del guitarrista Wendor Salgado Bedoya, quien tuvo la suerte de conocer a Augusto Áscuez Villanueva, uno de los más grandes referentes de esta etapa primera de la canción criolla. Wendor grabó lo que tocaba con Áscuez, y así se pudo rescatar grabaciones que nunca habían sido llevadas a discos: “En 2002, cuando grabamos este disco, todavía no se había generalizado esta corriente actual que consiste en revalorizar las canciones antiguas”.

El disco no hubiera sido posible sin el apoyo de Carlos “Chale” Zavala Falcón, quien financió la grabación del máster de este disco en 2002 y que en 2009 cedió los derechos a Renzo Gil y Carlos Hidalgo. Este, luego de un accidente de tránsito que casi acaba con su vida, el paso de una década, la disolución del grupo del cual era vocalista y otras vicisitudes, ha podido lograr el sueño del primer disco, gracias a un auspicio de la empresa Backus.

Estos valses no conforman un disco comercial: “Íbamos a grabar también marineras limeñas, una polca y una habanera. No sucedió porque grabábamos y ensayábamos en el estudio y eso costaba mucho. Grabamos en el estudio de Elías Ponce, uno de los mejores, con el que han trabajado Eva Ayllón, Susana Baca, Julie Freundt, Alicia Maguiña, Pedro Suárez Vértiz…”.

El concierto
En la presentación del disco, con el respectivo concierto, que se realizará mañana, Carlos Hidalgo y Luis Arbulú también anunciarán oficialmente la conformación del dúo “Hidalgo-Arbulú”. Estarán acompañados por Jorge Aldana (primera guitarra), Ricardo Panta (segunda guitarra), Kenneth Saravia (pianista), Juan Rebaza (contrabajo) y Carlos Merino (cajón).

Este año, Hidalgo comenzó a grabar un nuevo disco con otros amigos músicos, en el que rescata las composiciones de Alejandro Sáez León (también de inicios del siglo XX). “Por suerte, la familia ha sabido guardar documentos sonoros y partituras de la obra de Sáez León”, resalta: “De él se conoce canciones muy populares, como el vals ‘La cabaña’, pero su vida y obra no se había tomado en cuenta de modo formal ni fue investigada en profundidad. La familia ha tenido la buena idea de grabar sus canciones”.


Marco Fernández
Redacción

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