T’ant’a wawas

Durante todo el mes de noviembre, en el mundo andino, las t’ant’a wawas (niños o niños hechos de pan, en quechua y aymara), son elaboradas y vendidas, de acuerdo a la economía, dentro de una marcada estratificación social. Se trata de una costumbre ancestral que no ha podido ser borrada y que más ha crecido, en la medida en que establece lazos de amistad y protección frente al cada más deshumanizado tiempo en que vivimos.

| 08 noviembre 2009 12:11 AM | Cultura | 608 Lecturas
Niños y niñas hechas de harina.
608

Después de “Todos los Santos” y el “Día de los Muertos”, de pronto empiezan a circular las t’ant’a wawas como signo de vitalidad y renovación de la vida. Es entonces que se realizan los bautizos como si se tratara de un niño o niña de carne y hueso. El hecho es que una pareja envía una wawa a otra familia, o una persona soltera para que se realice el bautizo. Así queda establecida una estrecha relación de alianza frente a las adversidades y desafíos del sistema.

Quienes primero reciben las wawas son las niñas y así empieza una educación para la procreación humana y futura maternidad, deben atender a sus wawas como lo harán después en la edad adulta, por eso tienen una careta con rostro de mujer. A los niños se les obsequia wawas con rostros de hombre, pero también reciben caballos y estrellas en señal de buena suerte.

En la cultura kallawaya (Bolivia) los padres de la wawa y quienes resultan compadres, festejan el bautizo durante tres días. Nada tienen que gastar los invitados porque por lo general saben que, después, alguien también le enviará una wawa y está en la obligación de hacer una fiesta mejor. Sin embargo, los kallawayas y aymaras escogen a una persona que les ofrezca el debido rango social, garantías frente a la violencia social que se produce en toda sociedad escindida.

José Luis Ayala
Editor


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

Deje un comentario