Sierra, un pintor en medio de la batalla

- ¿Desde cuándo pintas?
- Bueno, en mi escuelita de Uranmarca, el profesor enseñaba y dibujaba en la pizarra y yo dibujaba en mis cuadernos y para mis compañeros. El profesor me felicitaba pero nunca me dijo que había en alguna parte una escuela de dibujo, de arte.

| 27 enero 2009 12:01 AM | Cultura | 865 Lecturas
Sierra, un pintor en medio de la batalla
Mario Sierra, el retorno del pintor subrogado.
El pintor Mario Sierra fue arbitrariamente separado de su centro laboral. Pero ha ganado el juicio y espera su reposición. Lamentablemente la justicia peruana es lenta.

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DETALLE

Mario Sierra, (Uranmarca-Chincheros-1946). Pintor autodidacta, aprendió a pintar en el Hotel Lima, observando los cuadros de Víctor Humareda, de quien es un digno discípulo. 
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- ¿Cómo ves ahora tu pintura?
- La veo muy bien, estoy contento con ella. Mi meta es superarme cada día, trato de lograr lo que me he propuesto. Siento que mi pintura ahora es apreciada y la compran, así es como he podido sobrevivir estos años terribles, de angustia y de injusticia.

- ¿Se vende la pintura?
- Ya no es como antes que los intelectuales, los comerciantes y adinerados compraban. Ahora compran en el mercado las señoras negociantes, aunque sea en partes van pagando, así pasa, ¿qué te parece?

- ¿Qué sucedió con tu situación laboral?
- En el año 2000, mientras estaba de vacaciones, firmaron en mi ausencia una carta de cese por austeridad, pero en mi lugar habían contratado a tres personas. Entonces, he enjuiciado a la Universidad Federico Villarreal y en este momento estoy esperando como dicen que “baje el expediente”, para que se cumpla la sentencia de reposición. He ganado en tres instancias, hemos llegado hasta la Suprema en Casación. He ganado limpiamente.

- ¿Qué esperas ahora?
- Regresar a trabajar y no sé cuándo. Si vieras, es una maldición, todo es lento y el tiempo pasa, por eso los pobres no litigan, yo he tenido fe y fuerza para no derrumbarme. Estoy como en el limbo, en la placenta del Estado.

- Pero tienes una pensión.
- No, no, no, es un atropello. La verdad es que estoy sufriendo la indiferencia de la justicia peruana y la corrupción entornillada en las entidades públicas. En octubre del 2008 recibí una descarga eléctrica, de un rayo y di un grito al cielo. Resulta que mis aportes a la ONP por más de 23 años como trabajador del Hotel Lima, me han sido denegados, la resolución resultó en mi contra. Así es como ahora no podré tener una jubilación.

- ¿Qué has hecho durante ocho años?
- Han sido años difíciles y lo peor es que no tendré una pensión para afrontar la vejez. He sobrevivido de mi pintura, ahora pinto para los pequeños comerciantes y por eso no me muerto de hambre.

- ¿Con qué ánimo volverás a la Universidad?
- Volveré sin rencores ni amarguras. Así funciona el Perú, a unos los cesan para poner a otros.

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