Represión y contracultura

El 4 de diciembre de 1998, en el Jr. Quilca 238 (Centro de Lima), el Centro Cultural El Averno empezó a funcionar con el entusiasmo de Leyla Valencia y Jorge “El Negro” Acosta. Desde esa fecha ha servido de mágico refugio y escenario para que lean sus textos muchos escritores mayores y menores.

Por Diario La Primera | 14 ago 2010 |    

Pero también para escuchar a músicos, actores, artistas plásticos y discusiones acaloradas. Un rasgo que se puede notar es una nítida expresión de la contracultura. Es decir, una práctica cultural de personas que no se sujetan al canon académico, a la colonialidad de la cultura ni a la subalternidad e insoportable imposición del poder mediático de los medios convertidos en oficiales.

Eso es todo, no hubo ni hay otra idea que aliente los recitales y conferencias. Allí se alojaron los Viernes Literarios que impulsa Juan Benavente, hablaron, por ejemplo, Oswaldo Reynoso y Manuel Acosta Ojeda.

Es un grave error político pensar que un acto represivo pueda detener una corriente que genera el propio sistema.

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