Relatos breves del día a día

Con el título “¡Por qué muere tanta gente a la hora del desayuno”, este prólogo es publicado en “El otro amor de mamá”, de Paco Moreno, editor de Política de LA PRIMERA, que será presentado el domingo (3 p.m.) en el anfiteatro Chabuca Granda del Parque Kennedy de Miraflores, en el marco de la 33 Feria del Libro Ricardo Palma.

| 24 octubre 2012 12:10 AM | Cultura | 1.5k Lecturas
Relatos breves del día a día
Uno más de la multitud, Paco Moreno posa para el lente callejero de Andrés Longhi.
Historias poco comunes narra Paco Moreno en “El otro amor de mamá”, libro que será presentado por Ángel Páez, Teresina Muñoz-Nájar y Alejandro Alva.
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Paco Moreno es periodista, pero esta no es una razón para dejar de comprar este libro.

Algunos periodistas son buenas personas y, contra lo que se suele pensar, saben escribir. Hay quienes incluso se atreven a escribir libros. Y a veces esos libros son muy buenos, como es el caso particular de este volumen. Cómprelo sin miedo.

La palabra “periodista” esconde un abanico de variedades.

El tipo más célebre corresponde a aquel colega cuya especialidad consiste en contar cadáveres en la televisión. “Padre viola a su hija y después se la come”, cuenta el periodista en los noticiarios de la mañana, mientras los televidentes intentamos desayunar. “Adolescente viola a su padre y después lo cocina a la parrilla”, relata el periodista en los informativos de la hora del almuerzo. “Abuelo incinera a su esposa, la viola y después aspira sus cenizas”, narra el periodista en el programa de la noche, a la hora de la cena. Los noticiarios de la televisión son el género gore del periodismo y tienen el mal gusto de coincidir con las horas en que nos sentamos a ingerir nuestros alimentos.

Al analizar esos programas, resulta contradictorio que los conductores se presenten limpios y bañados para presentar las noticias. Si el mundo fuera tan asqueroso como ellos intentan demostrar, los presentadores de la tele serían más convincentes si exhibieran en sus trajes la sangre que —según dicen— llueve a diario en las calles.



Paco Moreno es periodista, pero esta no es una razón para que usted se tape la nariz. Todo lo contrario. Él es uno de esos raros reporteros que no quiere convencerlo de que el mundo es una película de horror permanente. Usted y yo sabemos que no es así. El lector puede pasar las páginas de este libro con total confianza y prepararse para una jornada de asombro. A diferencia de la agenda monotemática de los noticiarios, aquí los personajes hacen el amor, llegan al orgasmo, reciben golpizas, celebran sorpresas, huyen del miedo, tienen envidia, sufren de celos, sienten admiración, mueren de nostalgia, se consumen de ira, los embarga la alegría, se llenan de impotencia, sienten orgullo, piden revancha, acarician la felicidad.

Incluso las balas que se disparan en este libro viajan con elegancia y, por ejemplo, cruzan por entre las hojas de un árbol antes de hundirse en la cabeza de su víctima. Cuando Paco Moreno asesina a sus personajes, tiene el buen gusto de no quitarnos el apetito.

Hay un pequeño detalle. Este no es un libro de periodismo. Son cuentos. Ficción. Pura mentira. Sin embargo, los relatos tienen la prodigiosa condición de parecerse a la realidad mucho más que los noticiarios o los diarios. Acá la vida es producto del azar, genera sorpresa, destila ironía y, por supuesto, las personas se permiten buscar la felicidad. Es probable que muchas veces fracasen, como aquellos enamorados que hacen el amor a escondidas hasta que la madre de la muchacha los descubre.

En los noticiarios, esta historia necesariamente debería terminar en una carnicería. “Muchacha degüella a su madre por metiche”. En el libro de Paco —que es más fiel a la realidad—, la suegra escucha los gemidos de la pareja y, aunque se llena de ira, recuerda por un momento que alguna vez ella también fue una adolescente que trataba de hacer el amor con su novio. Sus padres la pillaron y le impidieron la felicidad. Por eso, siendo ya adulta, esta mujer decide castigar a su hija y a su amante, pero tiene la generosidad de esperar a que terminen.

Paco es periodista y, por supuesto, esto no lo desprestigia. Todo lo contrario. Es de aquellos reporteros que entiende que la vida es una gama de momentos que van de lo más absurdo y banal hasta lo más catastrófico y universal. Y viceversa. Y donde lo banal y lo importante se mezclan de distintas maneras que es preciso aprender a advertir.

A estas alturas los lectores se preguntarán qué tiene que ver todo esto con el libro de cuentos de Paco. Quizá nada. O quizá sí.

Solo imagine por un momento qué haría un periodista como él —que escribe historias como las de este libro— si por un día tuviera a su cargo el noticiario de la mañana. No tengo la respuesta. Pero sí la sensación de que ese programa sería un poco más parecido a la realidad. Como este libro.


Marco Avilés
Colaborador


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