Pintor cósmico

En esta hoguera de vanidades que es el mundo artístico, es grato ver a un personaje sencillo y, a la vez, sincero, que muestra una obra original, y en la que ha querido unir dos mundos, el que le pertenece, que es el mundo andino, y el cosmos, que es el de todos.

| 24 agosto 2011 12:08 AM | Cultura | 2.3k Lecturas
Pintor cósmico
El pintor Juan Milla expone una nueva muestra; en esta ocasión, en homenaje a su amigo y colega Óscar Corcuera.
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Este hombre es Juan Milla Jara, ancashino, quien ha tenido la amable idea de hacer esta muestra en homenaje a su amigo y colega cajamarquino Óscar Corcuera, a quien conoce personalmente más de 30 años.

“Mis pinturas son bastante cósmicas” dice Milla, y es fácil reconocerlo. Pero tienen más cosas que ofrecer que un planeta o una luz celestial en el cuadro. Hay elementos que nutren sus composiciones. Uno es la chakana: una guía simbólica, una brújula, que, cual extraño sol, parte el cielo y el cuadro en cuatro, representando así los cuatro suyos de la cosmovisión andina. El otro símbolo es esa escalera impertinente, que lo mismo se mimetiza en un cerro o cruza el cielo como un holograma o aparece como un detalle en apariencia independiente en comparación a los otros elementos, pero que el autor considera “simbólicamente” como “la organización incaica”.

—Aparte de esa chakana, hay también una especie de planeta en sus cielos.

—Es un planeta. Los planetas, comúnmente no se ven en la realidad; pero yo le pongo energía en el cuadro para que se vean.

—La poeta Maoli Mao llama a su pintura neoindigenista

—Debe ser porque es algo nuevo. Pero yo solo digo que es pintura peruana.

Egresó en 1980 de la Escuela de Bellas Artes. Épocas difíciles, dice Milla, los veían “como terrucos”, cuenta. Alguna vez tomaron la escuela porque las paredes se estaban cayendo. Después de tres marchas se construyó algunos pabellones.

Alrededor de 100 colectivas y 15 individuales, y un recorrido por Alemania, Estados Unidos (Miami), España (Madrid), son algunos datos de su carrera artística, la que tiene un inicio en su época de escolar, cuando ganó un concurso de dibujo en el colegio 370 de Yungay. Lo hizo con una obra de Miguel Grau. Le dieron diez soles de pago, en los años 60, y desde ahí siguió pintando. En los años 70, cuando el terremoto mortal barrió su natal Yungay, Milla estaba en Lima. Vivía entonces en Surquillo, haciendo retratos comerciales, practicando, ganando apenas el almuerzo y propinas, en plena calle: “Era un aventurero. Primero, estuve en Chimbote y, luego, vine a Lima, y practicaba en un taller. Un amigo vio mis cuadros y me animó a postular a Bellas Artes. Cuando ingresé, busqué algo más libre; desde entonces vivo en Barrios Altos. Desde 1974 hasta ahora. Como las clases terminaban tarde, llevaba trabajo del taller a mi casa. Hacía cinco retratos semanales en casa para pagar mis cuentas. Terminé enfermo. Ahora trabajo en el Museo Histórico Policial, en la Plaza Italia, dibujo, pintura y, los sábados, marinera norteña”.


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