Malraux en cartas

Novelista fijó en su testamento un lapso de por lo menos 30 años para la publicación de sus cartas tras su fallecimiento, las cuales ahora han sido publicadas por una editorial francesa.

| 10 enero 2013 12:01 AM | Cultura | 1.4k Lecturas
Malraux en cartas
En sus cartas, publicadas a 36 años de su muerte, Malraux se muestra como amigo atento.
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Por fin se publicaron sus cartas. Novelista, ensayista y cineasta, y uno de los escritores más influyentes del siglo XX, Malraux no quería que sus cartas se publicaran hasta por lo menos 30 años después de su muerte y eso lo estipuló en su testamento; el veto también fue impuesto por el exministro francés Charles de Gaulle.

André Malraux (París, 1901 -Créteil, 1976) no consideraba las cartas como una forma de literatura y hablaba poco de él y su intimidad, lo que denominaba “el desdeñable amasijo de secretos” de cada uno.

En “Lettres choisies, 1920-1976” (Grasset), con más de 200 cartas casi todas inéditas, elegidas y anotadas por François de Saint-Cheron, Malraux se muestra liberado del corsé de la literatura y de su personaje de gran hombre de Estado. La lectura de su correspondencia muestra a un Malraux amigo, atento, simpático, divertido y lector compulsivo, sin olvidar al hombre de compromiso político. El general De Gaulle, Max Jacob, André Gide, José Bergamín, Marc Chagall, Pablo Picasso, Salvador Dalí... son algunos de los destinatarios. “Estrambótico” es una de sus palabras fetiches; asoma en cada página.

Amistades literarias
Incluso investido ya de la función ministerial que ocupó desde 1958 hasta la retirada de De Gaulle de la política en 1969, Malraux demuestra su sentido del humor; también dibujaba pequeños diablos en la esquina de sus notas del Consejo de Ministros. En las cartas dirigidas a De Gaulle, al que define como “un compañero a la vez maravilloso y fiel a bordo de un buque en el que el destino nos ha embarcado a los dos”, llama también la atención por momentos el tono desenfadado adoptado por Malraux. En una misiva de felicitación de Año Nuevo de 1966, adjunta “en un rincón, como el pastor de las pinturas flamencas que sostiene su pato detrás de los reyes magos, un deseo menor para los nietos”.

En otras ocasiones, su intensa actividad política le impide mantener ese contacto tan fluido como desearía con la literatura y sus amigos literatos. Así lo manifiesta en una carta manuscrita a André Gide, fechada a finales de 1945, en la que se disculpa por no haber podido agradecerle antes su artículo sobre su libro “L’ espoir”.

A Martin du Gard le explica que se puso a cantar de alegría al saber que le concedieron el Premio Nobel de Literatura (Malraux nunca lo obtuvo). En otra misiva dirigida a Du Gard celebra que Albert Camus haya obtenido el premio y aplaude su “conducta ejemplar”: “Se lo tendrían que haber dado a Malraux”, declaró Camus al saberse ganador.

Reescritas a mano
Saint-Cheron, el instigador de la publicación de estas cartas –muchas de las cuales tuvo que copiar a mano porque se encuentran en bibliotecas nacionales– asegura que las ha seleccionado con el único criterio de su interés. “No había nada escandaloso, ni desde luego mezquino en lo que he dejado de lado”. Desde la publicación del libro ha recibido varias copias de cartas enviadas por particulares que, por algún motivo, tienen guardada alguna carta de Malraux.


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