Jaranero nostálgico

El periodista y poeta Eloy Jáuregui ha diagnosticado el estado agónico de la música criolla, cuyos ritmos lo han acompañado en sus conocidas jaranas. Si comparamos -opina- la cantidad de cantantes, compositores, intérpretes, discos, emisoras radiales, programas de televisión que había en los años 80 con los que hay actualmente, podremos ver la diferencia.

| 07 agosto 2011 12:08 AM | Cultura | 1.8k Lecturas
Jaranero nostálgico
Luego de “Pa’ bravo yo. Historia de la salsa en el Perú”, Eloy Jáuregui, jaranero con recorrido, ha publicado un título dedicado a la música criolla.
1869

Y si a esto le sumamos la cantidad de información musical con que crecen las nuevas generaciones en internet, el diagnóstico es más certero.

En este estado agónico, Jáuregui aprovecha para publicar un libro con el cual darle los santos óleos a la música que cultivaron personajes como Felipe Pinglo, Chabuca Granda, Alicia Maguiña, el Zambo Cavero o Manuel Acosta Ojeda, por mencionar algunos, y que él y su familia han disfrutado toda su vida. En “El pirata. Historias de la música criolla” (Mesa Redonda, 2011), de prosa barroca, en momentos churriguresca, el autor recuerda a aquellas “instituciones” de la música criolla que él extraña: “Hoy solo tenemos el Canal 7 y dos emisoras de radio que pasan la música a la hora del almuerzo y dicen ¡Arriba, Perú!, pero no dicen quién es el cantante ni el compositor, ni cuándo fue grabado… Hay, además, géneros de música criolla en cada zona, y ningún género se ha renovado en esos lugares. Las nuevas músicas les han quitado espacio”.

Las nuevas músicas, los bailes, los nuevos tiempos, la actitud han cambiado el panorama y escuchar un vals “suena pasadista”: “Este libro forma parte de un cuartero que he escrito. El primero está dedicado a la salsa, que salió en abril, y se llamó ‘Pa’ bravo yo’”; el segundo es este; el tercero se llama ‘Sabor a mí’ y sale en octubre, y el otro, ‘Del grupo Colina al Grupo Cinco’. Es una mezcla de investigación académica y periodística y de vivencias”.

Jáuregui recuerda que los valses, por ejemplo, acompañaron a los primeros movimientos sindicalistas del Perú. Como éstos estaban proscritos, para cantar sus reclamos hicieron temas en valses, reclamando salario, menos horas de trabajo. Las canciones siempre acompañaron a los movimientos sociales. Todas las revoluciones tienen sus formas expresivas musicales. “Cuando apareció Óscar Avilés, cambió el tipo de compás del vals… Cuando apareció Chabuca Granda, introdujo la poesía. El vals era, en principio, un canto de amor, una crónica social”, dice Jáuregui, quien augura un réquiem por la música criolla.


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