Humberto Pinedo Mendoza: El poeta de la conciencia

«Cuenta el poeta peruano de la generación del 70, Humberto Pinedo Mendoza, que cuando estuvo en La Habana (CUBA) su amigo poeta Ricardo Zanabria al leer sus versos le dijo: "Mira chico, tú pareces un poeta de la conciencia"».

| 24 enero 2017 02:01 PM | Cultura | 5.2k Lecturas
Humberto Pinedo Mendoza: El poeta de la conciencia
Por José Beltrán Peña
5205

Cuenta el poeta peruano de la generación del 70, Humberto Pinedo Mendoza, que cuando estuvo en La Habana (CUBA) su amigo-poeta Ricardo Zanabria al leer sus versos le dijo: "Mira chico, tú pareces un poeta de la conciencia".

Y no se equivocó el poeta cubano puesto que ya otros vates y críticos literarios ya habían declarado ello, por ejemplo: Raúl Allain sentencia: "Humberto Pinedo es un poeta de la conciencia porque expresa con sus versos el sentir del hombre de nuestro tiempo, con palabras crudas, reales, enfáticas, comprometidas, directas sin matar la imaginación". El poeta mexicano Isidoro Gómez aclararía: "que se compromete con los problemas humanos de nuestro tiempo". El poeta chileno Flores Letelier sostuvo que: "Humberto Pinedo fusila la realidad con las palabras".

Hace poco tiempo, recalqué que: Los versos de Pinedo no tienen nacionalidad, raza, religión. Para que seguir conceptualizando o mencionando otros nombres de colegas que se han dedicado a estudiar o comentar su obra, mejor leamos sus últimos poemas para comprobarlo:

“VIVIR CON LA POESÍA”

Poesía son los que nos amamos sin reparos

Poesía son las vidas que nos sorprenden

Poesía son los que creamos los iluminados

Poesía son las personas que nos subliman

Poesía son los hijos soñados de la ternura

Poesía es el convivir la inocencia al despertar

Poesía es el tiempo que nos alimenta los sueños

Poesía es el corazón de niños que nos alienta

Poesía es el destino que nos inventa la belleza

Poesía es la pasión querida de morir luchando

Poesía, poesía, poesía es mi creativa existencia

“LA NAVIDAD SIN DIOS”

Aquellos niños sin nombres

Aquellas madres engañadas

Aquellos padres sin trabajos

Aquellos ancianos olvidados

Aquellos jóvenes sin futuro

Aquellas mujeres violadas

Aquellos hombres apresados

Aquellos obreros explotados

Aquellos muertos de hambre

Aquellos sin hogar ni futuro

Aquellos presos sin castigo

Aquellos enfermos sin cura

Aquellos, aquellos, aquellos

“GENERACIÓN MUTILADA”

Quisimos ser hombres y fuimos matones

Quisimos ser amantes y fuimos puteros

Quisimos ser familia y fuimos estorbo

Quisimos dioses y fuimos morbosos

Quisimos ser gloriosos y fuimos traición

Quisimos ser poetas y fuimos borrachos

Quisimos ser hidalgos y fuimos mediocres

Quisimos ser señorío y fuimos groseros

Quisimos ser andantes y fuimos burgueses

Quisimos ser honrados y fuimos fachosos

Quisimos ser gallardos y fuimos suicidio

Quisimos ser humanos y fuimos bufones

“CRISIS DE AMOR”

Como quisieras ofrecer ternura sin recoger dañino encuentro

volviendo tu rostro sin desdén y quedarte libre de engaños

tratando cubrir deseos con embeleso sin requiebros ni furias

Como añoras cariño sentido de mujer sublime que nos libera

entregando pedazos de su vida al trajín de hombre amoroso

logrando llenar la soledad que te acogota tu pasión hidalga

Como deseas tenerla curando entregas sin falsas inquietudes

amándola sincero sin espíritu azaroso y deseoso de inmolarte

recuerdos hermosos que alegran tus quejidos con sorpresas

“¡MADRE MÍA PERDÓN!”

A LUISA MENDOZA DE PINEDO ETERNAMENTE

Como recordar mis travesuras con caprichos de infante

tan amorosa recibías mis cuitas en tu regazo materno

que manera de incomodar tu alegría preciosa compañía

y nos protegías altiva cuando me escondía sin temores

¡Madre mía perdón!, por no entender tu corazón solidario

Cuando jugaba sin medir el peligro nos observabas con cariño

esperando muy ansiosa a mi padre que te engreía sin reparos

crecí sin odios lleno de atributos nobles de hacer el bien a todos

sabiendo que nos esperabas a dormir con tu dulzura paciente

¡Madre mía perdón!, por ignorar muy torpe tus consejos amorosos

Compartías mis estudios y llenabas con frutas y amor mi mochila

me despedías afanosa cantándome un tango o un pasodoble

quedaste grabada en mi conciencia de niño sensible matrona

que siempre estabas atenta a nuestros juegos y rebeldías sin límite

¡Madre mía perdón!, por no entender tus afanes de protegernos

Crecimos con tus valores de decencia y tus ideas de nobleza

hacia los pobres y así transite por la vida sin prejuicios dañinos

tuve amores, tiernas esposas que el destino por fortuna me regalo

cuando de romances se trataba y te increpaba airoso mi sentir

¡Madre mía perdón!, por no tomar en cuenta tu sensata opinión

Cuando llegué a adulto sin reproches ni paseos descubrí tu grandeza

con seres adoloridos sin justicia social que me enseñaste a recorrer solo

por eso mis hijos te cuidaron hasta los últimos días de tu vida ejemplar

que me hacían vibrar al recordar las primeras letras que aprendí contigo

¡Madre mía perdón!, a mis 70 años sentidos y huérfano de tu mirada infinita.

“ALEJADO DE TI”

A Nenita con amor

Que lejano resultó este viaje que nos desconsoló el corazón

tu espíritu lleno de bondad los esperábamos muy entristecidos

mujer te extrañábamos mucho al no sentir tu presencia grata

Que necesidad de encontrar tus caricias y reproches queridos

esperando callados y deseosos tu regreso que alejaban los días

Nenita cuánto vale tu cariño sin condición que acompañe familia

Que tibio el calor de la almohada sin tu aliento, sin tus cuidados

que no me despertaban en las noches añorando tu compañía

Esposa sin tu presencia nos entregamos azarosos a la soledad

¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.



Raúl Allain

Raúl Allain

Escritor, Poeta y Editor.

Raúl Allain. Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y codirector del sello independiente Río Negro.