Hora Zero

La publicación de Hora Zero, Los broches mayores del sonido, a cargo de Tulio Mora, permite hacer un balance de un movimiento que se propuso cambiar la poesía.

| 20 noviembre 2009 12:11 AM | Cultura | 972 Lecturas
Hora Zero
Poetas de Hora Zero junto a algunos amigos.
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Cuando Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz en 1970, suscribieron el manifiesto Palabras Urgentes, sus violentos juicios y desafiantes aseveraciones suscitaron un verdadero escándalo. En el fondo fue un acto irreverente, el desafío propio de una generación de poetas con una distinta extracción de clase media y provinciana, en medio de una atmósfera de cambios sociales que se daba a partir de acciones políticas del gobierno de las Fuerzas Armadas, liderado por el general Juan Velasco Alvarado.

En un acápite dijeron: “Y además para la labor poética proponemos orgías de trabajo. No se puede hacer poesía en este tiempo sin poseer una nueva responsabilidad frente a la creación, porque el estudio es inevitable, intenso y serio. Creemos también que el acto creador exige una inmolación de todos los días. Porque definitivamente ha terminado la poesía como ocupación o jobi de días domingos y feriados, o el libro para completar el currículo. Definitivamente también terminaron los poetas místicos, bohemios, inocentones, engreídos, locos y cojudos. A ellos les decimos que el poeta defeca y tiene que comer para escribir”. Cuarenta años después, Tulio Mora firma un extenso prólogo, a modo de ensayo, que permite aseverar la coherencia de un movimiento que efectivamente, le torció el cuello, no al cisne blanco de lagunas imaginarias, sino a gallinazos criollos. Es didáctico al explicar cómo es que Hora Zero pudo mantener una evidente relación entre la propuesta literaria y la praxis poética. El libro es una antología con lo mejor de la producción de Hora Zero. Aparecen los manifiestos, una muestra de la pintura de José Diez, Oswaldo Higuchi, Carlos Ostolaza, Yulino Dávila, Margarita Caballero, José Hernández / Jöelle Rapp. En la sección Otras dimensiones de las memorias se ha trascrito crónicas, testimonios y cartas. Lo que en conjunto viene a constituir una verdadera fiesta de la palabra y la poesía. Un hito fundamental en el desarrollo de la estratificada sociedad peruana, el uso de la inteligencia y la belleza. En síntesis, una obra indispensable para rescribir la historia de la poesía en el Perú.


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