En memoria del padre

El director de la Orquesta Sinfónica Nacional, Fernando Valcárcel Pollard, dirigirá esta noche el concierto inaugural de la Orquesta Edgar Valcárcel, que lleva el nombre de su padre, compositor del que se conmemora hoy dos años de su partida.

| 09 marzo 2012 12:03 AM | Cultura | 3k Lecturas
En memoria del padre
Fernando Valcárcel rendirá esta noche un homenaje musical a la memoria de su padre, el compositor Edgar Valcárcel.

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CONCIERTO LIBRE

Hoy: 7.30 p.m. Hall del Conservatorio Nacional de Música: Jr. Carabaya 421-429, Lima. Ingreso libre. El programa incluye la Obertura “El Rey Esteban“, Op. 117 de Beethoven, “El Verano” de “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi (con la participación de la violinista Geraldine Sophie Zimmermann Savoire (10 años de edad), el “Concierto para clarinete y cuerdas” de Edgar Valcárcel con el clarinetista Claudio Panta (solista) y “Arrullo y tondero” de Andres Sás.
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Esta noche se conmemora dos años de la partida del compositor Edgar Valcárcel con el estreno musical de la Orquesta que lleva su nombre, y que forma parte de la Red de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles del Ministerio de Educación, que dirige el maestro Wilfredo Tarazona. El concierto en honor a Edgar Valcárcel será dirigido por su hijo, Fernando Valcárcel Pollard, actual director de la Orquesta Sinfónica Nacional.

—¿Qué reto le representa este concierto?
—Es un reto técnico musical y emocional. Siempre es emocionante dirigir una obra de mi padre. Esta noche es especial porque, además, es el concierto de debut de una orquesta va a llevar el nombre de él. La pieza seleccionada de su repertorio, “Concierto para clarinete y cuerdas”, no se toca hace muchos años en su versión original. Es en cierta forma, un reestreno.

—Claudio Panta tocará como solista esta pieza. ¿Qué puede decirnos de él?
—Es un joven músico piurano que fue amigo de mi padre. Él, por iniciativa propia, me ayudó a transcribir la obra en un programa de computadora, lo que se llama hacer el melografiado musical, y que permite que la obra se conserve. De él nació la idea y me llamó y me dijo que ya había iniciado el trabajo. Fueron buenos amigos a pesar de la diferencia de edad.

—¿Qué rescata de Edgar Valcárcel?
—Como padre, le debo mucho de lo que sé. Me educó en el conocimiento del mundo andino. Me orientó para adquirir una formación cultural; me instó a que leyera y viajara. Hizo todo lo posible para que tomara la música seriamente, que me preocupara por la profesionalización. Como músico, para mí, es uno de los más grandes compositores que ha tenido el Perú. Siempre defendió la composición como ciencia musical y se nutrió del mundo andino para acercarlo al mundo contemporáneo.

—Su familia tiene una tradición musical bastante arraigada.
—En mi familia, hay dos músicos profesionales: mi padre Edgar y su tío Teodoro. Pero toda la familia está orientada hacia lo artístico y lo histórico. Están mi tío Luis E. Valcárcel, historiador; el tío Alberto, poeta. Mis abuelos también fueron músicos y motivaron en mi padre el estudio de la música. Mi abuela le enseñó a tocar piano a mi padre. Mi padre hizo mucho por la conservación y difusión de la música del tío Teodoro. Las editó bajo el título “Los 31 cantos del alma vernacular”. Es su tributo a quien consideraba un guía y un ídolo, pero también su maestro.


Marcos Fernandez
Redacción


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