El lado oscuro tiene un magnetismo especial

Ganador del Premio Gran Angular en 2006, uno de los más importantes en literatura juvenil, David Lozano estuvo en Lima para presentar su trilogía “La Puerta oscura” (Editorial SM), que será llevada al cine.

| 09 agosto 2011 12:08 AM | Cultura | 1.3k Lecturas
El lado oscuro tiene un magnetismo especial

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DETALLE

David Lozano Garbala (España, 1974). En 2006 recibió de manos del Príncipe de Asturias el Premio Gran Angular por su novela “Donde surgen las sombras”. “El último huésped” (1998) y “La senda del ébano” (2001) son otras de sus obras. Actualmente prepara el lanzamiento de su próxima novela con la editorial SM (“Cielo Rojo”), previsto para noviembre de 2011.
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La trilogía “La puerta oscura” del escritor español David Lozano aparecerá en el cine próximamente, con héroes más reales de los que estamos habituados a ver, en una trama de misterio y terror que se encuentra camino a los 100 mil ejemplares vendidos.

“Yo quiero personajes reales, y los míos son personajes que dudan, que son imperfectos, que tienen miedo; incluso, que se equivocan. En la trilogía hay personajes gays también. Qué difícil es encontrarlos en la literatura; y en la literatura juvenil menos”, dice Lozano.

Una importante productora española ha comprado los derechos de este “best-seller” y la idea es hacer una película por cada una de las partes; pero actualmente se encuentran realizando el guion.

—¿Por qué eligió París como escenario, que está más cerca de los Campos Elíseos y de los cafés literarios?
—Curiosamente, eso es París; pero no solo es eso. La iluminación es muy tenue. Por mucho que hablen de la Ciudad Luz, cuando cae la noche, París se convierte en una ciudad oscura. Y, además, cuenta con unos cementerios interesantes. Quizás Londres hubiera sido perfecto, pero como es la patria de Harry Potter, quise que tuviera su propio escenario. Necesitaba una ciudad grande, con historia, cementerios antiguos, románticos.

—¿Y la misma España?
—España no tiene tradición gótica, pero sí escenarios. Pero he tenido otras historias ubicadas en España; quería cambiar de escenario. Francia me interesaba también. Es una ciudad que conozco bien. También es cierto que de alguna forma en Francia la muerte está más integrada. En España, los cementerios están apartados. En Francia no tanto. Aquí en Lima, el Presbítero Maestro o la Recoleta, en Buenos Aires, tienen lo suyo. He visitado cementerios, como turista y porque forma parte de mi documentación. En París, los cementerios están en las guías turísticas y forma parte del circuito turístico.

—Esta trilogía está dirigida a un público juvenil.
—Digamos que es a partir de la adolescencia, porque tengo muchos lectores adultos, como le ocurre a Harry Potter.

—Los jóvenes, que son sus protagonistas de la historia, son muchachos inteligentes.
—Son chicos que, aunque son jóvenes, estudian, tienen una cierta edad, son gente que tiene educación. Además, creo que el perfil de ellos no es el de los personajes que se dan en las películas o series americanas, donde existe el chico más popular y la bella y tonta y luego chicos y chicas que pasan desapercibidos y luego el “friki”; yo me quedo más con este perfil.

—¿Qué se refleja del autor en estos personajes? ¿Cómo era usted a esa edad?
—Un término medio. No era gótico; académicamente iba bien, pero no era brillante. Físicamente, del término medio; no era atlético, era delgado; es decir, pasaba desapercibido. Pero yo ya escribía, ya había ganado premios, pero eso no se sabía en mi aula. En la universidad sí adquirí un liderazgo… como Pascal, en el libro.

—Si escribe desde pequeño, ¿por qué estudió derecho?
—Me eduqué en la escuela privada, en un entorno conservador, burgués, donde ser escritor no se considera una profesión seria o viable. Mis padres me dijeron que estaba bien que escribiera, pero, además, que estudiara una carrera seria. Ejercer el derecho no era el tipo de vida que me hacía feliz. Me parece una profesión interesante. Y tuve dudas sobre continuar. Dejé de escribir. Entonces, tuve que tomar una decisión y cambié de ruta. Por así decirlo. Mi madre decía que escogiera lo que me hacía feliz. Son decisiones difíciles, pero no sabes si aciertas hasta que pase.

—Aunque ser escritor tiene su prestigio.
—Tiene prestigio, pero no es rentable; no se vive de la literatura. Y más ahora con el horizonte nebuloso de los libros. El 90 por ciento de autores tiene trabajo que compaginan con su labor literaria. Hay que vender muchísimo para vivir de los libros. Cualquier persona que tenga vocación de escritor tiene que asumir que para poder escribir deberá tener un poco el pan garantizado; hay que buscar un trabajo que te permita tiempo para escribir. Plantearse vivir de la escritura desde un principio es suicida.

—Ahora que ha vendido miles, ¿puede darse ese lujo?
—He vendido una buena cantidad. Pero no una cantidad astronómica como se vende “Harry Potter” o “Crepúsculo”. Yo no me muevo en la “cantidad astronómica” de ventas, sino en la “gran cantidad”, que permite vivir, pero no tener la vida resuelta.

—¿Por qué es tan atractiva esa mezcla de terror y misterio?
—La gente, para sentirse viva, necesita experimentar emociones intensas. Nos pasa a todos. Queremos sentirnos vivos. Hay gente que recurre a historias sentimentales, pero luego estamos muchos a los que nos encanta ir a una película de terror y que nos den cuatro sustos. Hay aquellas personas que buscan la intensidad de lo oscuro, de lo inquietante. El lado oscuro siempre es muy atractivo. Tiene un magnetismo especial.


Marco Fernández
Editor de Cultura


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