“El cine adora a las chicas malas”

En cooperación con el Goethe-Institut Lima, el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú (Av. Camino Real 1075, San Isidro) será el escenario para el taller gratuito de cine (12 de agosto, 4 p.m.) “Sobre el amor del cine por el placer y el sufrimiento de la seducción”, en el marco del XV Festival de Cine de Lima que inicia hoy.

| 05 agosto 2011 12:08 AM | Cultura | 1.4k Lecturas
Toda mujer ha sido y/o deseado ser una “femme fatale”, aunque no quiera admitirlo, piensa De Haan.
La crítica alemana de cine Cathy de Haan ofrecerá un taller gratuito de cine
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La crítica alemana de cine Cathy de Haan, quien desarrollará el taller, dicta las cátedras de escritura creativa y estrategia de comunicación cultural en las ciudades de Leipzig y Potsdam, es investigadora de mitos y cuentos de hadas en el cine contemporáneo, es miembro de la Academia Europea de Cine, y más. En 2010, en el XIV Festival de Cine de Lima, ofreció el taller de cine “En la sombra de ‘Crepúsculo’ - el príncipe de la oscuridad y su corte”.

—¿A qué se debe el ‘amor del cine por el placer y el sufrimiento de la seducción?
—El cine trata de emociones. Hay un especial fervor por todo lo que tiene que ver con sufrimiento y pasión. En el filme noir y toda película donde aparece una chica mala, alguien sufre… por lo menos un hombre, y casi siempre todas las otras mujeres… El cine adora a las chicas malas, porque les provee de material dramático.

—¿Por qué nos gustan las chicas malas?
—A los hombres les gusta mucho dejarse maltratar por chicas malas. Y a muchas mujeres les gustaría ser una chica mala. Pero, en la vida real, ningún hombre ni mujer admitiría eso. Y el cine crea un espacio virtual en el cual uno puede vivir esa fantasía.

—¿A usted también le gustaría ser una “femme fatale”?
—Esa es la tercera parte del taller: es importante vivir una vida original, no la vida de un modelo, de una historia. No quiero ser una “femme fatale”, pero pienso que a veces sí lo he sido.

—¿Qué experiencia tuvo con “La teta asustada”, Oso de Oro en la Berlinale?
—Vi la película junto con mi madre y ella se emocionó muchísimo con el comienzo de la película, donde Magaly Solier canta a la muerte de su madre. Mi madre tiene setenta años y su emoción para mí es un buen ejemplo de cuando una película en una lengua como el quechua que mi madre no conoce, y de otra parte del mundo, toca su corazón en el medio de Europa. Esa es la fuerza del cine.


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