Eduardo González Viaña en Feria del Libro de Turín

La Ballata de Dante es el nombre italiano de El Corrido de Dante, novela de González Viaña. Este fin de semana la presenta en la Feria del Libro de Turín, la más grande de Europa.

| 11 mayo 2008 12:05 AM | Cultura | 1.2k Lecturas
Eduardo González Viaña en Feria del Libro de Turín
Eduardo González Viaña, con César Lévano.

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DATO

La novela de Eduardo González Viaña, que trata acerca de migrantes, ha sido traducida por Lucía Lorenzini, traductora del poeta argentino Jorge Luis Borges. Ha sido best seller en la anterior feria de Roma. Hace más de un mes comenzó a venderse en España bajo el sello de Alfaqueque Ediciones.
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–En su proceso de creación sostiene usted, González Viaña, una visión muy realista, quizás descarnada sobre los hechos que plasma en sus escritos, pero a la vez no ha perdido la fe en lo intangible, en las cosas invisibles que se sumergen en el mundo de lo irreal, como se puede apreciar en “Sarita Colonia” o en “Habla Sanpedro”. ¿Cree que estos dos puntos de vista, estas dos formas de ver la vida son esenciales para transmitir ese mundo maravilloso que reflejan sus textos?
–Lo único que sé es que creo por completo en lo que digo, y lo hago con una fe ingenua, como la de mis personajes. Dije una redundancia. Creo que no hay otra forma de fe que la ingenua. Tal vez por ello la realidad tranquila asoma con sus ochenta cabezas como un dragón tímido que solamente se nos aparece a los ingenuos.

–¿La fe es el pan de los más desprotegidos?
–Imagínate una multitud caminando a través de un desierto rojo. Se han pasado años posando sus pies sobre las arenas calcinadas. No hay la seguridad de que tras de ese mar polvoriento haya una tierra fértil, pero siguen caminando. En los momentos en que tienen hambre o sed, llueve maná desde el cielo. Es el pueblo de la Biblia. También el pueblo de los emigrantes en nuestro tiempo. Es el pueblo que camina a través de las fronteras y el que suele dejar testimonios en mi libro El Corrido de Dante.

–Lo Real – Maravilloso. ¿Se puede alejar uno de esa línea que ha marcado durante años la literatura hispanoamericana? ¿O es sólo una fuente más donde beber para poder crecer y evolucionar en el mundo de la producción literaria?
–Nunca escribo pensando que estoy siguiendo alguna corriente literaria en particular. Solamente trato de escribir lo más cerca posible de como lo escuché. Todas las historias me han sido contadas, o lo serán.

–“Uno de los nuestros” así lo definió un joven indocumentado cuando leyó que usted había recibido el Premio Internacional Latino 2007, y así se siente usted, uno de ellos. ¿Por qué cree que el mundo occidental tiene tanto miedo a la inmigración?
–La inmigración no es sino uno de los múltiples rostros de la globalización. La velocidad de las comunicaciones ha originado este sistema en el que se impone como valor axiomático el libre flujo de los capitales. El coronel Kentucky Fried Chicken, por ejemplo, puede poner una de sus tiendas de pollos en la bellísima Sevilla sin que a nadie le espanten las plumas en que llegan envueltos esos capitales. ¿Por qué no aceptar entonces que, así como el capital, la fuerza de trabajo puede pasar fronteras y ser bienvenida en los países a los que llega?

–¿Qué les diría a los ciudadanos que reciben a los inmigrantes con tanta reticencia?
–Que sólo están mirando un fragmento muy breve de la historia, y que lo hacen con miopía. A través de los tiempos, el camino de los hombres de uno a otro lugar es una realidad permanente. Creo que es lo único permanente de la historia.

–¿Se pondrá fin alguna vez a este odio interracial soterrado, a este resurgir de ideologías extremistas como la neonazi que están ahí, pero ante las cuales la mayoría de las veces se hacen oídos sordos, para dar paso a un mundo donde la interculturalidad sea la base de las relaciones?
–El neofascismo no es una ideología, sino un sentimiento sin expresión racional. No hay forma racional de afrontarla. Por lo tanto, no hay que afrontarla. Se irá borrando del corazón de los hombres como se borró el canibalismo. El encuentro de las culturas tendrá la locura, el asombro y la pasión capaz de borrar esos sentimientos. Así sucede siempre. Así sucede en los encuentros que propicia el amor.

Puede que la literatura no cambie a los hombres

A estas alturas de la vida y experiencia vivida, puedo hacer una reflexión después de haber caminado tanto y escribir varios libros. A diferencia de Dante, el cual al final consigue llegar ante la divinidad, hacer realidad su sueño después de muchas penalidades, los migrantes hallan a una realidad muy dura y en la mayoría de los casos no lo consiguen, pero su literatura se ha convertido de alguna manera el la voz de este pueblo que no tenía voz. Si muchos autores como usted hicieran suya esta causa, ¿cree que se podría acabar con este fenómeno injusto y doliente que es la inmigración en la actualidad?
No sé qué harán otros autores. Por mi parte, lo siento como una misión. Puede ser que la literatura no llegue a cambiar a los hombres ni a su mundo, pero a mí personalmente me impulsa a servir valores sin los cuales los hombres pierden nobleza, y el mundo es exasperante.

José Luis Ayala
Entrevista en Turín, Italia


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