Desborde urbano

La primera individual de Marita Ibáñez es una lúdica forma de pensar en imágenes sobre el crecimiento de la ciudad, sobre ese orden encontrado en el desorden urbano.

| 25 noviembre 2011 12:11 AM | Cultura | 2.2k Lecturas
Desborde urbano

Más datos

“Civitas” se verá hasta el 7 de diciembre en la Alianza Francesa de La Molina: Av. Javier Prado 5595.
2203

Ha pasado mucho tiempo ya desde que Marita Ibáñez (Lima, 1984) dibujara con crayolas las paredes del cuarto de su abuela Lucila; sin embargo, son los primeros recuerdos que tiene emparentados con el arte y por eso le ha dedicado su primera individual: “Civitas”, una conjunción de grabado, fotografía y dibujo, “collage” y ensamblaje, en que la digitalización de la imagen es primordial parte del proceso creativo. Antes de ello, la artista ha recorrido los distritos Villa María del Triunfo, San Borja y San Juan de Lurigancho, que poblado de migrantes, principalmente. Lo ha hecho para tomar fotografías de las fachadas de las casas, porque considera que “la identidad particular o colectiva se refleja en la manera como construimos nuestras casas”.

Lo hizo siguiendo la prédica del movimiento situacionista: “Una de las actividades que organizaban eran la ‘deriva’, caminar por un espacio como si fuera la primera vez, ver todo con ojos de novedad y de asombro.

Es lo que hice y trato de hacer cada cierto tiempo”, dice.

—¿Qué buscaba como materia de estudio?
—Formas, colores, puertas, materiales, ventanas, todo lo visible, y temas de composición.

—¿Qué halló en ese recorrido?
—Que todos quieren crecer. Tienen sus casas con los fierros de las columnas sobresalidos y otros detalles como señales de querer seguir construyendo. Todas las casas están hechas para seguir creciendo.

Crecimiento desorganizado
La idea de crecimiento y expansión se refleja en la yuxtaposición de fachadas, en el juego de imágenes que se unen y forman nuevas casas, a la manera de la película “El castillo ambulante” de Hayao Miyazaki, que es “como una casa máquina que según va llegando a un destino se va transformando”, recuerda. Así construyó sus pequeños “mostritos” de la ciudad, que es su idea de transformación, de cómo vamos creciendo más hacia los cerros, al mar, a los ríos… un crecimiento no organizado de una manera tradicional.

—Incluso en La Molina, donde presenta la muestra, y donde se construyen casas y edificios en cerros.
—Sí, y con cierto desorden. En La Planicie no hay veredas, parece que las calles no están hechas para caminar; se asume que ya la gente no camina, que todos entran y salen en sus autos.

Referencias
Recuerda el trabajo de Tadashi Kawamata, quien “hace estructuras de madera, estructuras arquitectónicas sin hacer algo arquitectónico”. También a Gordon Matta-Clark, quien “demolía edificios y hacía las intervenciones; cortaba edificios por la mitad; planteaba la arquitectura sin arquitectura; planteaba la anarquitectura. Tenía el proyecto de que toda la basura de la ciudad de Nueva York se pudiera usar para hacer viviendas”. Y al arquitecto Frank Ghery, cuya estructura más conocida es el Museo Guggenheim de Bilbao.

—Siendo la ciudad como tema, ¿por qué están ausentes las personas en sus cuadros?
—Creo que porque no siento la necesidad todavía. Siento que está hablando la ciudad y que hay que escuchar a la ciudad.

Estudió Pintura en la Facultad de Arte de la Universidad Católica, de donde egresó en 2008. En esta su primera individual, Marita Ibáñez muestra grabados y ensamblajes impresos en papel de algodón, una pequeña pero lúdica muestra urbana.


Marco Fernández
Editor

¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


En este artículo:


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD