Los hombres de arcilla

A 60 kilómetros de la ciudad de Piura, camino a Huancabamba, se encuentra la ciudad de Chulucanas, capital de la provincia de Morropón. En sus alrededores los algorrobos crecen en el bosque seco tropical, mostrando el encanto de su paisaje en medio del desierto.

Por Diario La Primera | 02 oct 2010 |    
Los hombres de arcilla
En Chulucanas habitan eximios alfareros, de manos rápidas y delicadas que fraguan una cerámica de estilo propio y peculiar. Se calcula que hay cerca de un millar de talleres familiares que producen la cerámica, pero son pocos los que se insertan en el mercado de exportación

Sin embargo su demanda es cada vez más creciente, dada su calidad y originalidad de sus diseños.

La producción de cerámica es casi tan tan antigua como el hombre mismo. Se habla del período precerámico a la época de los cazadores y recolectores. En esa historia, la primera gran revolución en la historia del hombre es el conocimiento del fuego, la tecnología para que surja casi de la nada. La siguiente revolución fue la agricultura, la domesticación de los alimentos que la tierra produce y junto con ello aparece la cerámica, utilitaria al principio, luego ceremonial y decorativa. Los ceramistas actuales de Chulucanas son en verdad herederos de las culturas preincas Vicus y Tallán, que se desrrollaron en los mismos territorios de Piura.

La cerámica Vicus aporta a los alfareros actuales la técnica de la decoración en negativo. Fue Gerásimo Sosa quien aplica en los años 70 esta técnica redescubierta.

Otra técnica de alfarería piurana se desarrolla en la localidad de Narihualá, cerca de la ciudad de Piura, camino a Catacaos. Esta técnica se denomina el paleteado, ya que se va formando la pieza en base al uso de una paleta de madera y una piedra redondeada y pulida.

Los alfareros de Chulucanas han desarrollado bellos diseños inspirados en su entorno y en dibujos también de origen pre hispánico, sin abandonar una especie de memoria de sus tradiciones, costumbres y personajes populares.

La renovación de los diseños, la demanda externa ha generado un aumento considerable en las exportaciones, sin embargo la cadena de rentabilidad no regresa a los artesanos ya que ellos venden sus productos a comerciantes que la envían al exterior, con altos rangos de utilidad.

Pero a pesar de todo, las manos se multiplican para lograr un acabado perfecto, tanto en el tipo de materiales como en el trabajo creativo.

Chulucanas es cuna y matriz de un arte antiguo que aún hoy podemos disfrutar con fruición.

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