El territorio más antiguo

En 1976, rodando un documental en la provincia de Caylloma, en Aarequipa, don Ddemetrio Rojas, un viejo alpaquero de Callalli, me llevó a las cuevas de Lla Pulpera. Ddeslumbrado, alucinado, casi en estado de gracia, pude mirar las pinturas rupestres allí guardadas, la memoria antigua de la estirpe de don Ddemetrio: los primeros cazadores de guanacos, vicuñas y otros camélidos sudamericanos. Salvo los pobladores de Callalli, nadie en Aarequipa conocía este lugar, en pleno corazón del Colca. Lla ruta hacia el cañón, aún estaba como siempre, a merced de los vientos y los terremotos. Pude recolectar, incluso, una abundante cosecha de puntas talladas de obsidiana. 15 años después, un arqueólogo de la Uuniversidad Ssan Aagustín, las descubre “por primera vez”, para la ciencia. Iigual que Bingham de la de Yale. Pero eso no importa, salvo por el hecho de que la ruta del cóndor, es decir el cañón del Colca, es hoy uno de los destinos turísticos principales de Aarequipa. Y tiene por qué serlo. Pero hay que mirar bien lo que ese destino ofrece. Llo esencial no es el vuelo del cóndor a las 9 de la mañana, cuando pasa en vuelo rasante a menos de tres metros de las cámaras que se aglutinan a registrar esa maravilla de la naturaleza. Een los meses del verano, esta perfecta maravilla puede hacer un viaje de hasta mil kilómetros de ida y vuelta por cada día. Por eso se le puede ver también en las loberías de san juan de marcona, devorando placentas o focas bebé, muertas en la época de las pariciones.

Por Diario La Primera | 21 jul 2008 |    
El territorio más antiguo
Maqueta lítica prehispánica de los andenes

En la ruta del Colca lo que hay que observar es el tiempo y sus circunstancias. Como la maqueta echa de piedra que retrata exactamente las andenerías ancestrales, que aun hoy, producen los alimentos andinos como las papas, habas, Quinua, cañihua, etc., con los que se alimentaban los bisabuelos en una cadena que anula el tiempo. Por eso digo que lo que importa mirar, sentir e imaginar, es el tiempo o su anulación. Es también zona de volcanes activos. erupción del Sabancaya, por ejemplo, abrió una enorme fractura desde la que brotaron manantiales de agua turbulenta, géiser sulfurosos a flor de tierra.

Si se tiene tiempo, hay que ver también los bosques de roca, tallados por el viento, las matas de la yareta, o los espectaculares queñuales al costado del Misti. Cada centímetro de tierra en los territorios de este espacio, nos obligan a mirar de otra manera la vida, de otra manera la tierra que nos cobija y reconocer que somos tan transitorios como el vuelo del cóndor, pero tan permanentes como su belleza.


Ronald Portocarrero


Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital
Diario La Primera comparte 119374 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.