La cara más dura de la violencia

El historiador y escritor José Carlos Agüero presenta su poemario titulado El Nacimiento de los Monstruos mediante el cual, con un lenguaje crudo y directo, muestra hechos ocurridos durante la época de violencia por la que atravesó nuestro país. Para Agüero el rescate de la memoria es tratado en nuestra sociedad con banalidad y el pasado de violencia y horror se está volviendo un tema tan cotidiano que ya no provoca indignación.

| 01 agosto 2010 12:08 AM | Crónica | 3.7k Lecturas
La cara más dura de la violencia
(1) José Carlos Agüero ha sentido de cerca la violencia. Su padre, José Manuel Agüero, murió en el develamiento del penal “El Frontón“, en junio de 1986. (2) Poemario “El Nacimiento de los Monstruos“.
CONSTRUYENDO MEMORIA

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Recuerdo haber gastado
una segunda bolsa de algodones
para limpiar tu boca hecha pedazos
y que pensé si sería correcto llamar boca
a esa multitud de hilos y baba
desparramándose por todos lados
como si estuviera cansada de su sitio en tu rostro

Recuerdo no haber entendido
aquel huevo ocupando
una parte de tu cara
como un túnel de carne
ni que alguna vez mamaras
ciega y hambrienta
y llena de futuro
con una boca perfecta y sin dientes

Recuerdo haber acomodado tu lengua
y que intentaste sonreír
y que pensé
que hay un momento en que el cuerpo
ya no recuerda el mensaje de los gestos
y que por más algodones
y gasa que se inviertan
ya no podría recuperarse tu boca
para la leche o la palabra
no serías capaz de besarme
sin perder tus labios en ello



El Nacimiento de los Monstruos

Tu cuerpo ha dejado
tanta piel sucia por todo lado
que es imposible moverse
huesos en montones o dispersos
mocos
babas
pelo
sebo
y así es tan difícil sentir que me gustas

Y tu cuerpo ha parido además
unos pobres animales sin boca
Masas de carne que ruedan
y palpitan
en silencio
y que a su modo
dan por terminada
la evolución del lenguaje,
pues en cientos de siglos
no inventó
una sola palabra
que detuviera al asesino
o parara la tortura


Persistencia de la Memoria

La fotografía la mostraba así:
su espalda doblada
su cabello quemado y sucio
su cabeza y su cuello flotando sobre el tórax
su nariz aplastada
sus dientes negros y rotos
sus piernas dobladas y extremadamente flacas
sus pechos planos
su ropa deshecha
sus ojos saltones detenidos en la cámara
la luz
su esqueleto en pleno proceso
de colapsar en un tipo de memoria
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-En su poemario hay frases crudas y directas sobre la violencia interna, ¿existe alguna motivación para hacer ese tipo de descripciones?
-Mi intención no es buscar la belleza formal, sino comunicar lo que sintieron y sienten las personas que sufrieron esa época de violencia, ya que al darle estética a la violencia, este tema puede convertirse en una moda o un recurso para ser “buena onda”, pero existe mucha gente que ha vivido la violencia, demasiada gente que no sólo la ha leído o visto por la televisión. Cuando se habla o escribe mucho de la violencia, de una manera sublime, se vuelve un tema común.

-¿Entonces deja de sorprendernos e indignarnos?
-Cuando a una persona le hacen un corte, si le agarran a machetazos, duele y arde; y cuando se llevan a algún integrante de tu familia y la de saparecen o la vuelan en pedazos ya ni siquiera sabes qué es lo que sientes. Son cosas difíciles de ser representadas en palabras. Actualmente el tema de la memoria es abordado con banalidad, desde mi propuesta la única forma de mostrar el dolor de estas personas es de la manera más dura y directa posible, por eso escribo cosas como que la boca ya no está en su lugar y que los cuerpos están destrozados.

-Puede resultar chocante para algunas personas…
-Es cierto, y puede perder un poco de melodía, pero no importa, porque el objetivo de la propuesta es otra: mostrar la violencia tal y como es. Está bien que la violencia, la memoria y las reparaciones sean un tema, pero se vuelve un elemento más de la normalidad, es como hablar del fútbol o de la seguridad ciudadana. Ver un cuerpo destruido no debe ser algo cotidiano. No es simplemente contar que militares y terroristas llegaron a una comunidad y que les cortaron los brazos y las piernas a las personas.

-Alguien podría decir que está usted en contra del rescate de la memoria…
-Estoy en contra de la ritualización de la memoria. Hay diversos enfoques de la memoria. La memoria militar es una propuesta, la memoria de las comunidades es otra, y la que viene desde las organizaciones de derechos humanos también es otra. Hay muchas comunidades que no piensan como nosotros, que decimos que lo correcto es recordar y buscan otras maneras.

-¿De qué manera, por ejemplo?
-Por ejemplo, muchas personas en las comunidades afectadas no necesariamente quieren recordar lo que pasó, ellos buscan resolver de diferente manera los problemas de su pasado. Las personas al inicio toleraron la presencia de Sendero Luminoso en sus comunidades y aceptar eso ahora es algo complicado, insertar eso en la memoria es difícil. Para las comunidades no es muy útil una memoria que incluya la violencia para construir su identidad, y cuando las comunidades rechazaron la presencia de Sendero Luminoso mataron a los integrantes de ese grupo terrorista y participaron de la violencia, también cometieron delitos.

-El Lugar de Memoria, que viene siendo construido, ¿no es útil?
-En el Lugar de Memoria tienen que verse todas las memorias, pero ese lugar no resuelve el problema. Como decía, dejar de lado esos recuerdos quizá es lo que las comunidades prefieren, porque su memoria es muy conflictiva, recordar lo que ocurrió para muchos es una experiencia dolorosa. Lo que intento transmitir es que la violencia es algo grave, que nos dejó demasiadas muertes y que no fueron sólo episodios aislados, las evidencias son muchas.

-¿Y quiénes son los monstruos?
-Cuando un cuerpo es destruido acudimos al nacimiento de otros seres, por eso es “El Nacimiento de los Monstruos”. Son seres que nacen de la violencia, son parte de nosotros. No hay metáfora, es algo directo. En las fotos de esa época vemos que a las personas les faltan partes de sus cuerpos, son de pedazos de piel en las paredes y antes fue un cuerpo, el cuerpo fue la materia para los monstruos. Todos esos monstruos están habitando con nosotros, están por todos lados, esos son los monstruos que creó la violencia.

-¿Y no podemos ignorar a esos monstruos?
-Una de las cosas que quiero decir es que esa es la realidad y esos son seres que habitan este mundo junto a nosotros. Es el resultado de la violencia extrema sobre el cuerpo, parece ahora una normalidad, esos cuerpos han estado por todos lados regados, hemos tenidos montañas de cuerpos a la vista de todos, son evidencias brutales, masivas de que los cuerpos partidos y destruidos han estado allí como objetos, como parte del paisaje.

-¿Pero quiénes son los responsables?
-Hay tantos responsables, sería una generalidad identificar a los responsables, en cada conflicto hay un responsable distinto. Lo cierto es que detrás de todo esto está un desorden social que generó que el conflicto sea así de violento y que llevó a que miles de peruanos mueran en manos de otros peruanos.

-Entonces, allí no sirvió la comunicación…
-Exacto, no hubo comunicación en la época de la violencia interna. Y cómo comunicamos ahora todo lo que ocurrió, ¿simplificando la realidad? Se supone que el producto más alto de la civilización es el lenguaje, pero no funcionó en el momento cuando más se le necesitó, cuando se agarraban a hachazos y a balazos no sirvió la comunicación, es un fracaso de la civilización, no pudo detener en nada la violencia y ni siquiera representarla bien cuando ya eso ocurrió. El lenguaje no sirvió ni para lo más elemental, que es para vivir.

- ¿Y en ese contexto te atreves a escribir poesía?
-Alguien dijo que después de Auschwitz ya no se podía escribir poesía, y cómo hacerlo si aún hay tanta violencia en el mundo y seguimos encontrando sitios de entierro clandestinos y estamos fracasando en el momento de trasladar de manera fidedigna todo ese dolor…

-¿No es un poco pesimista esa visión?
-Un poco, pero no soy pesimista por querer serlo sino porque tenemos que ser pesimistas, es necesario ser pesimista para después proponer. Uno debe asumir su realidad en toda su crudeza y no evadirla, no darle salidas aparentes, no proponer fórmulas fáciles. No se resuelve el problema con lugares de memoria ni museos ni muestras de pintura ni obras de arte, creo que todas esas cosas son necesarias y es correcto impulsarlas, pero pienso que una primera actitud debe ser pesimista, primero hay que desesperanzarse de la civilización y no estar orgullosos de lo que somos.

Marcelo Puelles
Redacción

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