Zorros del mismo piñal

Prometí no quedarme callado frente a las acometidas de “El Pequeño”. La última fue una entrevista del zorro del mismo piñal, el ultraderechista y multimillonario Eduardo Montealegre, quien alegremente pide que el presidente Alan García me declare “non grato”.

| 26 junio 2009 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 710 Lecturas
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Entre Nicaragua y el Perú existen excelentes relaciones. Nicaragua y esta Embajada jamás han intervenido en los asuntos internos de este heroico país. En lo personal tengo vínculos históricos con la tierra de Mariátegui, González Prada, Túpac Amaru, Haya de la Torre y César Vallejo. Tengo una ejemplar, amada y bellísima familia en esta tierra. He sido distinguido por el propio Alan García con la máxima distinción “la Orden del Sol” en el Grado de Gran Cruz de la República del Perú, y he recibido las llaves de Lima y del Cusco, y otras distinciones.

Quienes piden mi expulsión son Aldo Mariátegui y su compañero ideológico llamado Montealegre. Todos nosotros somos pequeños al lado de José Carlos Mariátegui. Aldo tiene la desdicha de ser su nieto y ser, al mismo tiempo, de ultraderecha a diferencia de su abuelo, el enorme ideólogo de América Latina. De ahí el abismal contraste.

El multimillonario y ultraderechista Montealegre está a punto de ser desaforado de la Asamblea Nacional de Nicaragua, acusado de haber robado del erario público miles de millones de córdobas. Él me acusa de viejo. Yo lo acuso de ladrón.

Nunca se mató a nadie en Nicaragua, fuera de la contienda armada y jamás se torturó a un prisionero. Cuando se cometieron abusos fueron, los culpables, severamente castigados.

Montealegre acusa al gobierno de Daniel de dictador, en un país donde, durante el último gobierno Sandinista, no ha caído prisionero político alguno, donde nadie ha sido expulsado del país, donde se dice hasta el salvajismo cuanto se quiere decir en los medios de comunicación de la derecha, donde no ha sido clausurado ningún programa, ni periódico, donde se sale con libertad a la calle sin represión alguna. Es un país donde un libertino de la palabra como Montealegre estaría, casi en cualquier otra parte, en la cárcel, por mentiroso y calumniador.

Montealegre y Aldo tienen varias cosas en común. La ideología, el atropello a la prosodia y el odio mortal a las ideas progresistas. La diferencia es que Montealegre es riquísimo en dinero y Aldo es, creo, un asalariado. Ambos son pobres en ideas.

No me extrañan para nada los insultos de ambos, los cuales no me desvelan, ni me sorprenden.

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Tomás Borge

Opinión

Embajador de la República de Nicaragua