Y nunca le sacarás los cachos a Lima

La celebración de Lima es distinta en cada uno de nosotros. La limeñalidad es compleja y sólo atisbarla es como hacerle cariño a un puercoespín.

Por Diario La Primera | 19 ene 2009 |    

Está la de Chabuca Granda como también la de Chacalón. La del lector; y la mía: En el cercado -primeras cuadras de Grau-, compro ropa de segunda en un puestito donde los pilares de polos van desde lo más ‘arreglados’ hasta los más ‘chacaditos’. Esos t-shirts vienen en contenedores de dádivas extranjeras -o de contrabando boliviano, con el pincel de un Señor de Muruhuay y un picaflor que persigue su canallesca ruta-. Mi limeñez me dice que tengo que ser el más bacán, me guía el santo multipropósito pro consumo: polos y casacas para los que se cansaron del diseño masificado de Ripley-Saga. Y salgo más limeño por sacar lonja a mi austeridad, respirando la humita que va por allí como una seducción. Es la Lima de nube cumbiambera, de alegría citadina de siete colores; la neo Lima que siempre despierta más pobre que nunca, sodomizada en su caos terrestre de combi. La de nuestras madres y si Lima es fea, fea tu vieja. Sólo es una mutante acelerada. Nuestra ciudad es como la felicidad; comprende de instantes intensos: los recuerdos y su futura imaginación. Es la provinciana; siempre la única. La pujante; ya no sólo en lo económico: quiere reflexionar y tener más de dónde agarrarse. Un plus que congele las cloacas salivas de sus gobernantes. Todos tienen derecho a ser llamados “limeños”, a secas. Nadie es más que el otro por origen o boleto. Esa es mi causita, mi sister, mi tirana: mi Lima; feliz día a la que siempre lleva en su pecho a ese ‘taxi driver’ que es mi viejo ¡Salud y dos más a mi cuenta!


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

    www.malaspalabras.pe