¿Vuvuzelas económicas?

El poder Ejecutivo ha anunciado algunos cambios en la orientación de determinadas políticas públicas. Los temas comprenden las áreas energética, minera, fiscal y de los programas de apoyo social.

Por Diario La Primera | 20 ago 2010 |    

No son irrelevantes. Fueron resultado de presiones sociales o iniciativa del propio gobierno. El sentido de las propuestas parecería correcto. En primera instancia podrían reflejar una actitud positiva de escuchar a la sociedad y atender asuntos técnicos. Sin embargo, a estas alturas del gobierno y conociendo su comportamiento previo, se generan suspicacias. El abanico puede comprender diversas hipótesis: obtener apoyo popular, “globo de ensayo”, retirar un tema de la discusión electoral (“quemarlo”), hacer ruido para “ganar tiempo”, entre otras.

Se ha dispuesto, en el caso de la exportación de gas natural, la renegociación de las regalías que corresponden al Estado. No podrían ser menores a las que se reciben por operaciones internas. Asimismo, se ha anunciado que todo el gas correspondiente al Lote 88 sea para nacionales. Por último, se ha establecido un compromiso para construir una planta de gas licuado de petróleo (GLP) en Kepashiato, Cusco. Sin embargo, estas tres iniciativas comparten una triste realidad: no pueden ser concretadas en forma inmediata. Las dos primeras deben ser renegociadas contractualmente con los operadores privados y la última, requiere una asociación pública-privada, rentable para los particulares. En el caso de la minería se ha planteado la elevación de las regalías, aunque eso parece sólo un globo de ensayo.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se resiste a reducir más el ritmo del gasto público, busca menores tasas de interés y una paridad entre el Sol/US$ más alta, en oposición al Banco Central. Aquí quizás no hay que buscar intencionalidades escondidas, ya que pueden tratarse de diferencias técnicas con la autoridad monetaria. Frenar el gasto público para luego acelerarlo, cuando sea necesario, es poco factible. El mayor gasto implica riesgos por su posible utilización clientelar o política. Sin embargo, estos son menores por las reducidas posibilidades electorales del APRA.

Por último, se tiene la propuesta de la pensión solidaria a los mayores de 75 años en extrema pobreza. Es un avance que nos aproxima a otros países de menores niveles de ingreso. Más vale tarde que nunca. La focalización en estos programas es importante, pero quizás es excesiva, cuando la esperanza de vida de los peruanos es de apenas 73 años. ¿Humanismo con cuenta gotas o simplemente fuegos artificiales?


    Germán Alarco Tosoni

    Germán Alarco Tosoni

    Opinión

    Profesor Universidad del Pacífico