Voto de bancada y de conciencia

“¡Fue un voto de bancada!”; Marisol Espinoza tratando de explicar su increíble peripecia de llegar a la hora de la votación, sin haber escuchado siquiera el debate, a depositar un voto contra Diez Canseco que contradice sus propias iniciativas parlamentarias del pasado sobre el tema de las acciones de inversión y que en la forma hace notorio que alguien la forzó a actuar así.

| 18 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 884 Lecturas
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“¡Fue un voto de conciencia, donde cada uno podía decidir según su criterio!”; Freddy Otárola respondiendo la acusación de Diez Canseco sobre el papel de Nadine Heredia moviendo a la ministra Jara para poner a los nacionalistas en la línea del voto de sanción al “tránsfuga”, pretendiendo que el “cambio de opinión” de la bancada fue un mero instante de inspiración dizque ética.

“…..”; Jaime Delgado autor de un libro sobre los abusos de las AFP y que sabe perfectamente que el proyecto de Javier Diez Canseco era justo y jamás debieron sancionarlo por presentarlo, pero que votó “como bancada” dentro de los 21 votos que ahora pretenden ser de conciencia. ¿De qué conciencia se estará hablando?, ¿tal vez de la que permite seguir de anodino vocero de bancada, en un Congreso presidido por un anodino que forma parte de un gobierno que lo preside otro anodino?

“….”; Sergio Tejada, presidente de la Megacomisión que investiga a Alan García, luego del veto a Diez Canseco, y miembro de la comisión de ética, que no estuvo cuando se votó la moción contra JDC pero luego promovió una moción de respaldo al congresista de izquierda que generó el famoso caso Castagnino del congresista que firmó y no leyó lo que firmaba y luego se quejó de “ser manipulado”. Este Tejada contradictorio acaba de hacer otro papel inesperado al abstenerse en el pleno para no enfrentarse a la Jara y Otárola, en un perfecto acto de conciencia... de que no se puede hacer otra cosa.

¿Qué ha ocurrido? La tentación es grande para imaginar un pacto fuji-ollantista con aderezos como el indulto, la candidatura de Nadine, el aislamiento de la izquierda, etc. Pero creo que nada aquí está suficientemente claro como para saber cuáles son los siguientes pasos.

Lo evidente es que hasta hace unas horas el indulto no caminaba y había una pelea fuerte en relación a la pretensión del bandido de salir a la opinión pública a través de una cadena de radio.

Y antes estaba el asunto de las fotos, del croquis y otros elementos que iban haciendo inviable la pretensión fujimorista. Pero el clima anti-izquierdista vestido con el tema Movadef iba en ascenso sin que el gobierno lograra adoptar una actitud independiente de la histeria derechista.

En realidad lo único que ha sido confirmado en estos días es que la táctica de actuar dentro del partido y del gobierno para intentar reorientarlo hacia sus antiguas posiciones progresistas carece de viabilidad por la verticalidad con que se imponen las decisiones y el miedo a perder el lugar que afecta desde ministros y funcionarios, parlamentarios y hasta los que todavía tienen expectativas de lograr algo.

Lo de Diez Canseco se inscribe en esa lógica de autoritarismos y sumisiones que está marcando la situación y que viene arrastrando la imagen de personas valiosas y respetables que ya no se reconocen ellas mismas en sus últimas decisiones.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista