Volvió a sonreír

Después de 45 días de tristeza y nostalgia, Wilson, el feo de la labia maldita que encanta a las mujeres, volvió a sonreír para sorpresa de sus amigos y la amargura de su enemigo Andrés.

| 18 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 664 Lecturas
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Había caído en la melancolía casi enfermiza porque el amor de su vida, Ruth, lo había dejado para irse con otro y él, acostumbrado a tener mujeres enamoradas a su lado, pensó que la mujer de su vida, jamás lo había amado. Era verdad, nunca lo amó; y nadie sabe por qué Ruth estuvo con él.

La ausencia de Ruth en la fábrica mantuvo a Wilson días enteros en la tristeza, soledad y rabia, y para sufrir más leía en el Facebook de su amada frases de amor para su próximo marido. En el trabajo dejó de sonreír y Andrés gozaba con su padecimiento. Pero ayer volvió a sonreír festejando una broma de un amigo muy cercano y Andrés dijo: “Este maldito ya está sonriendo”.

Wilson se hizo muchos enemigos por haber conquistado a todas las mujeres de la fábrica; pero el que lo odiaba con todas sus fuerzas era Andrés, pues amaba a Ruth con toda el alma y la quería para madre de sus hijos. Estaba a punto de conquistarla cuando Wilson apareció con su labia maldita. En aquel tiempo, Andrés le rogó a Wilson que no se metiera en su camino. “Wilson, déjame a Ruth, que tú tienes mujeres casi para todos los días. Deja de conquistarla, que la amo con todo el alma”, le dijo. Wilson respondió con el corazón en la mano: “Es verdad, yo tengo varias mujeres; pero a la que amo de verdad es a Ruth. Lo siento”.

Andrés no le creyó y lo odió con toda su alma desde entonces. Hizo fiesta el día que Ruth se fue de la fábrica porque sabía que eso le iba a doler a Wilson. La infelicidad de su enemigo lo hacía feliz a él. Sin embargo, le volvió la bronca ayer porque Wilson volvió a sonreír. “Espero que este maldito no haya vuelto con Ruth”, dijo. Wilson lo había escuchado y contestó: “No, no volví con ella y perdona si te hice daño. Creo que con todo lo que estoy sufriendo por ella ya estoy pagando todas mis maldades”. “Eres un maldito”. “¿Por qué crees que te iba a hacer caso si yo no me metía en tu camino?”. “Porque la amo”. “Yo también la amo y me dejó, por qué no aprendes a amar sin esperar que te amen”. “Aprende, primero tú”. “Ok”.


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