Visión de Conjunto

Muchas de las dificultades políticas y sociales que registra el proceso de cambio en democracia tienen su origen en los grandes problemas estructurales e históricos que el país tiene el desafío de superar, para la realización de los justos objetivos de convivencia civilizada y bienestar general que hasta ahora no han sido alcanzados y para lograr esas metas hay que tener Visión de Conjunto.

| 26 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Un importante factor de esas dificultades está dado en la falta de trabajo en equipo, en cada uno de los estamentos políticos y en el país en su conjunto, pues por doquier parece generalizarse la falta de coherencia y de organización interna, que mejoren sustancialmente, sobre todo, el funcionamiento del Poder Ejecutivo.

El liderazgo del proceso debe ejercerse con una comunicación fluida con los diferentes componentes del aparato del Estado, para que la acción política transformadora muestre coherencia y consistencia, a fin de evitar vacilaciones que conducen a errores que, por simple falta de coordinación, muchas veces, proyecten una imagen de desorden y hasta descontrol.

Sabemos que en el trabajo y en otras facetas de la vida, las personas logran sus objetivos cuando trabajan colectivamente, concertando metas y debatiendo y discutiendo sobre la manera de avanzar hacia ellas y enfrentar y superar los obstáculos que se presenten en el camino.

La vida nos enseña que, en ese proceso, las diferencias solo sirven para la discusión y el intercambio de puntos de vista, para arribar a coincidencias y tomar decisiones y, llegadas estas, todos las asumen y las respaldan, dejando de lado, con madurez, los criterios individuales, en aras del logro de los objetivos comunes.

Si observamos detenidamente, tal concertación y sentido de trabajo de conjunto le hubiera evitado al Poder Ejecutivo una serie de problemas que, aprovechados con fines de generar desgastantes escándalos por quienes no quieren el cambio, han llegado incluso a paralizar la acción gobernante.

Pero también como país hace falta asumir la necesidad de trabajo en equipo, por encima de las diferencias y por el bien del Perú y buscando acercar posiciones en aras de objetivos comunes que todos los ciudadanos compartimos.

En el lamentable conflicto en torno al proyecto Conga, por ejemplo, las partes deben ser flexibles y estar dispuestas a ceder para encontrar puntos de equilibro y acuerdo, a fin de buscar el bienestar para todos, sin atrincheramientos ni imposiciones.

Ello implica renunciamientos, flexibilidad y amplia comprensión de los puntos de vista ajenos, pues la vida enseña que nadie es dueño absoluto de la verdad y que cada cual tiene una visión que debe ser tomada en cuenta.

De esa manera se podrá evitar situaciones de conflicto que a nada conducen y que solo pueden traer graves consecuencias para la Patria.

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