Vientos de razonabilidad y paz

Para Kant la paz perpetua había que buscarla por el derecho, para Hans Joachim Morgenthau en el equilibrio de poder. Estas visiones representan dos arquetipos de las relaciones internacionales, la realista que con su visión “neo” inspiró la política militarista de George Bush y la idealista que sigue siendo simbolizada por Franklin Delano Roosevelt.

| 21 setiembre 2009 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 607 Lecturas
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Sin embargo, la observación empírica de los hechos y los procesos internacionales muestra que la realidad no se deja guardar en las cajas chicas y cerradas de los paradigmas. Es demasiado humana para encorsetarse. Lo que está pasando en el mundo, muestra que el mejor consejero de la política internacional es el regreso a la razón.

El manejo de la crisis económica va por ese camino. El salvataje estatal de los mercados financieros era antes que una cuestión ideológica o estrictamente de teoría económica, una cuestión de inferencia lógica. Como lo es, ahora que empiezan los primeros síntomas de una débil recuperación, no regresar al dolce far niente financiero. Más que nunca, por los propios respiros alentadores que está dando la economía mundial hay que mantener la mayor presencia reguladora del Estado y poner límites razonables a las remuneraciones de los grandes agentes financieros. Ángela Merkel, Gordon Brown, Nicolás Sarkozy, Rodríguez Zapatero y otros lideres europeos coinciden en esa necesidad.

Como lo son dos iniciativas de la Casa Blanca que empiezan a prender luces en la oscuridad que se implantó en la cuestión del Medio Oriente y los equilibrios estratégicos en Europa.

La diplomacia del diálogo para detener los asentamientos israelíes y propiciar una solución basada en la creación de un Estado palestino, empieza a dar sus primeros frutos. La reunión que sostendrá este martes el presidente Obama con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, es un paso adelante en el aún complejo camino para retomar las negociaciones de paz.

En torno al equilibrio estratégico en Europa, Barack Obama ha tomado una decisión que pocos creían posible y que cambia radicalmente la política de defensa nuclear de los Estados Unidos en el viejo continente: eliminar la iniciativa del escudo de misiles, que se iba a instalar en territorios de Polonia y la República Checa y que Rusia con absoluta razón veía no como una opción defensiva nuclear de occidente, sino como una acción nuclear ofensiva en su contra. Como un proyecto dirigido a perpetuar la guerra fría en el ámbito nuclear. Ahora hay un respiro en toda Europa. Y se torna creíble trabajar en una visión estratégica que no excluya, sino que incluya a Rusia y que la asocie de alguna manera a la OTAN.


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Manuel Rodríguez Cuadros

Opinión

Columnista