Vergüenza

En el Congreso de los otorongos la vergüenza escasea.

Por eso es que un grupo multipartidario de congresistas está “trabajando” para que el caso de Nancy Obregón sea visto con gremial benevolencia.

| 16 setiembre 2009 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 758 Lecturas
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Esa complicidad se empezaría a expresar mañana, cuando, según nuestras fuentes, el Pleno no incorpore a su agenda el asunto de la congresista cocalera que, en abril del 2009, se atrevió a interferir, con lisuras y gestos lumpenescos, en un operativo antidrogas que tenía todos los requisitos de ley (incluyendo la presencia de un fiscal).

Lo primero sería, entonces, dejar que pase el sonrojo. Lo segundo sería proponer que el asunto de la comisión investigadora se postergue hasta las calendas griegas y que el caso de la señora Obregón se termine de olvidar de pura omisión.

La verdad es otra, por supuesto. Hay un buen número de sinvergüenzas que están preocupados por eso del levantamiento del secreto bancario y por el precedente que se puede crear.

“Defender a Nancy Obregón es defender el fuero congresal”, estarían susurrando esos abogados ad hoc, que proceden no sólo del partido de la señora Obregón sino también del fujimorismo (¿recuerdan a “Vaticano” y el “Plan Siberia”?), Unidad Nacional (¿les suena el caso de una compañía aérea de reciente data?), y de esa cortesana dispuesta a todo que ejerce su oficio con el sonoro y explicable nombre de UPP.

Como si el fuero congresal tuviera jurisdicción en las zonas donde la coca “étnica” se hace pasta rentable y cocaína enriquecedora. Como si el kerosene, los 200 kilos de coca y los 75 kilos de cal hallados en la noche de brujas de la señora Obregón no fuesen significativos.

En este Congreso se ha expulsado a congresistas que tuvieron a un empleado fantasma. Me parece muy bien.

¿Se pretende ahora que la señora Obregón, que llama perros a los policías, se enfrenta a representantes del ministerio público y ayuda a que el narco capturado se escape con escopeta y todo, no sea investigada?

¿Con qué cara van a mirar los congresistas metidos en esta mugrienta conspiración a los familiares de los policías, soldados y oficiales que mueran en el Vrae, donde el narcotráfico se ha hecho fuerte y, hasta ahora, inexpugnable?

Hace poco el programa que conduzco todas las noches en Canal 11 difundió el testimonio de un periodista que tuvo que ser traído a Lima por el Instituto Prensa y Sociedad después de ser amenazado de muerte –según sus propias palabras- por la señora Nancy Obregón.

¿Saben los congresistas que quieren blindar a la señora Obregón que ese periodista ha tenido que ser movido fuera de Lima dadas las reiteradas advertencias que algunos allegados de la señora Obregón habrían proferido contra él desde Tocache?

Que le pregunten al Instituto Prensa y Sociedad.

Y que le pregunten a su conciencia si lo que están haciendo no es bochornoso.


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César Hildebrandt

Opinión

Columnista

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