Verdades sobre Repsol

Las voces que claman contra la posible adquisición de Repsol por Petroperú ocultan o soslayan algunos datos interesantes, que deben ser tomados en cuenta en el análisis, técnico, sereno y sobre todo responsable, que el gobierno ha anunciado que hará antes de tomar una decisión sobre la oferta de la empresa española, detalle este, muy importante, porque no ha habido ninguna iniciativa gubernamental de hacerse de la empresa, ninguna política estatista.

| 27 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Uno de esos aspectos que no se toman en cuenta, es que la operación de los grifos es altamente rentable, porque el retorno de la inversión en este rubro es rapidísimo, y tampoco se dice, entre los factores favorables a la compra, el escenario de abuso de la posesión del mercado que hacen operadores del sector.

Por otro lado, quienes dicen horrorizarse ante la sola posibilidad que Petroperú, con la red de grifos de Repsol, cumpla un rol de regulador del mercado, por simple competencia, olvidan que los países desarrollados tienen regulación de precios y de ninguna manera dejan estos librados a manejos de cualquier tipo. En el Perú, tampoco podemos seguir permitiendo las prácticas oligopólicas ni otras formas de manipulación de mercado para elevar los precios en perjuicio de los consumidores. Preguntémonos por qué pagamos tan caro por la gasolina, el diesel y el GLP.

Debemos señalar también que el libre mercado de ningún modo es la panacea del desarrollo integral de las naciones y no se puede rendirle culto como si fuera una religión, para imponer prejuicios y supuestas verdades apocalípticas, como la de sostener que la expansión de Petroperú a nuevas actividades, como las que han llenado las arcas de Repsol, puede dañar la imagen del Perú en el mundo de la economía y los negocios, de los inversionistas.

La imagen del Perú es magnífica, lo hemos visto en el reciente VIII Foro Económico Mundial para América Latina y El Caribe, donde nadie manifestó alarma ni preocupación por la posible compra, ni siquiera por la histeria desatada en Lima.

Por cierto, la empresa que, asociada a un grupo económico local, pretende comprar Repsol es la estatal Enap de Chile y no solo tiene una gran presencia en su territorio sino fuera de él, sin que nadie allí se escandalice y sin que se afecte la economía de mercado.

Cabe preguntarse si Chile quiere comprar Repsol solo por negocios o hay de por medio intereses subalternos, ante los cuales debemos estar alerta.

No es cierto que los negocios sean solo negocios, pues al hacerlos hay que ser suspicaces, si de por medio está la defensa de los interese de un país.

De ninguna manera debe reeditarse aquella frase ominosa de los días tristes de la Patria, esta vez en una nueva pero también lamentable versión: “Primero los chilenos que Petroperú”.


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