Vecindario complicado

Ver a Alan García peleándose con Evo Morales nos hace descubrir el valor del silencio. “Chabacano” dispara el boliviano contra García y “obsecuente con Chile” le responde el peruano. En esto tercia el canciller chileno Mariano Fernández que le dice “provocador” a García, recostado en sus 4 mil millones de dólares que les dio Codelco para gastos militares, en los últimos cuatro años.

Por Diario La Primera | 27 agosto 2009 |  763 
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Detrás de las palabras irrelevantes hay intereses políticos y económicos muy serios. El trío del sur sudamericano se trae una antigua sinfonía inconclusa que ni la CAN, ni la OEA, ni Unasur han logrado armonizar, en el fondo defienden intereses confrontados de los tres países.

La estrategia peruana se centra en la demanda que presentó el Perú ante La Haya para resolver la vieja controversia sobre la delimitación marítima, buscando recuperar el punto de equidistancia que permite límites equitativos con nuestro vecino del sur, aunque éstos le hayan vendido armas a Ecuador durante el conflicto del Cenepa, en 1995.

Es sabido que Chile y Bolivia negocian en reserva una agenda de trece puntos sobre límites que afectan al Perú, lo que enturbia las relaciones y tensiona la región, ya tensionada por la aceptación de Colombia de autorizar bases militares norteamericanas en su territorio, deteriorando aún más sus relaciones con Venezuela y Ecuador.

Todo esto ocurre en las puertas de la próxima reunión de UNASUR en que se van a encontrar Morales, Bachelet y García, pero también Chávez, Correa y Uribe, con Lula, Lugo y Vásquez y todos se van a sonreír controlando las broncas que los rodean.

Pero el debate ha sido sobreideologizado por Bolivia que ha confundido la frontera peruana-chilena-boliviana con la frontera que separa el neoliberalismo del socialismo. Algo parecido le pasa a Venezuela, Ecuador y Colombia.

En este contexto Argentina y Brasil se miran con desconfianza y Uruguay y Paraguay, que son los chicos de MERCOSUR, están resentidos con los grandes y, en concreto, a Brasil no le gusta la carrera armamentista chilena.

De Caracas a Buenos Aires sobran los desacuerdos y el vecindario sudamericano se aleja de la integración al poner las ideologías sobre la política.

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    Carlos Urrutia

    Carlos Urrutia

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