Vargas Llosa pisa fuerte

La voz de protesta de importantes organismos supranacionales, aparte del reclamo de la Conferencia Episcopal por la dación del adulterino Decreto Legislativo No. 1097, que es una norma, con nombre propio, inconstitucional, y destinada a favorecer a oscuros personajes, sicarios del corrupto y criminal fuji-montesinismo, procesados unos y condenados otros por delitos de lessa humanidad, no han tenido la repercusión que alcanzó la renuncia de Mario Vargas Llosa a seguir presidiendo la Comisión de Alto Nivel, conocida como “Lugar de la Memoria”, que recordaría los excesos cometidos por peruanos de bandos encontrados, cuyos comportamientos cruentos y salvajes, los hizo retroceder a la época de las cavernas .

Por Diario La Primera | 18 set 2010 |    

La carta de Vargas Llosa dirigida al presidente García se distingue por su civilizada corrección; no por eso deja de mencionar la amnistía disfrazada de caballo de Troya, la legítima indignación de sectores democráticos del país, la suposición de presiones de algunos sectores militares o de la política electoral menuda, y la convicción de que la tinterillada va a exacerbar el encono político interno, cuando éste se encontraba en el umbral del olvido.

Al expresar el remitente sus deseos de que se produzca la abolición del engendro antidemocrático, añade que ojalá el presidente busque entre los peruanos, a aliados dignos y democráticos que lo llevaron al poder con sus votos y no entre los herederos de un régimen autoritario. Me tengo que abstener, a pesar de mis deseos, de poner nombres propios donde Vargas Llosa no lo hizo.

Una de nuestras mayores fortalezas constituye tener a un personaje itinerante, cuyos quilates han sido perfectamente calibrados en el mundo. Mario lleva en su mochila de viajero ilustre, una carga de decencia, ecuanimidad, lucidez y respeto a la democracia. Es una suerte de “caballero campeón” de los cantares de gesta del Medioevo europeo. Gracias, maestro.


    Alberto Massa Gálvez

    Alberto Massa Gálvez

    Opinión

    Colaborador